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Literatura cubana contemporánea

Poesía

Capsulas de miedo

Breve selección de textos poéticos de un joven escritor avileño, de cuya obra narrativa Isliada ha ofrecido antes una muestra a sus lectores

CÁPSULAS DE MIEDO

Cuando me apresto a morir en las noches frías calurosas
Sin temor que es todo el temor
Sin odiar que es todo el odio sacudiendo
Bebo estas muertes que a diario arrincono en mi cuerpo
Y presto estás horas al vacío, dono estos vientres al fracaso
Asco de vivir sin la razón, asco de arremeter contra los muros
De crearme este yo
Vago y sediento
Para seguir amordazando lloros
Y descubrir que todo es un manto de agua
Un temporal que arrecia, una cornisa limitante
Volver a los mismos destinos
Que a otras vidas me arrojaron.

PREMONICIÓN

Recorro estas calles con la inercia muerta de los días
Transeúnte en la turba inquieta
Descifrador de enigmas entre autos nerviosos
Volátil semejanza de estas pisadas
Que hieren lo intangible, de este balancearse entre las aceras
Como un gato ebrio y sucio
Traslado este cuerpo cual baúl repleto de dolor
Sombra infesta de vacío
Temporal que asecha horrísono en las tácitas madrugadas
Insaciables besos de la pesadez
Suspiros vacuos que inquieren en la distancia
Como luces del deseo acallado
Transito estas horas laberínticas con el presentimiento
De asistir a un trágico final.

TRUEQUE DE LAS EDADES

Antes de morir quiero transitar las calles convulsas de rostros

Las palabras formaron un canto de rumores
Las caricias se deshicieron en matrimonios violentos
Todo amor se quebró en mordeduras
Náufragos en un mar sin orillas
Asesinos de una vida sin sangre
Y el reino defendido de la embriaguez dejó de amanecer entre ferroviarios
/adioses

Antes quiero vencer umbrales en los que el miedo me asaltó
Quiero sentir que este es mi mundo y no otro
Que esta es mi forma y no otra
Que esta es la cólera / el impulso de acariciar

Hay un trozo de Dios en algún sitio a mí vedado
Hay esta impredicción de los días
Esta necesidad de fracasos
Antes pido saber qué son las campanas, los disparos, las cabelleras,
/el aire, la mordaza, la sangre, el crecimiento, las estrellas que no
/iluminan ni matan
Y antes ascender y descender
Y antes residir y huir
Y antes ser leal y desertar
Y antes encender y apagar
Y antes juntar y dispersar
Y antes olvidar lo recordado
Y antes no creer ni en fragmentos, ni en hombros, ni en planetas
Sólo nos servirá el fuego, el desespero, el cadalso
Sólo será digno extender el alma a los guijarros
Abrir el cuerpo a los miedos
Servir el espinazo a la muerte
Nuestra ruta está plagada de oxidados pesares
Y cada noche son innumerables los asaltos
Las dudas que hacen blanco en mí
Y las calles que se revelan como gargantas de hierro
Y el cuerpo es del otro
Como los celos y las cicatrices
Desde que debo morir todo es olvido
Desde que debo olvidar todo es muerte/

Precipicios como ojos agrestes
Extraña lasitud de las horas
Extraña naturaleza de los delicados
Este cuerpo es del otro / Esta angustia es del otro
Desgajado vengo a lamer mis reproches
La mano robusta hiere aún la palabra
Y el llanto del hijo es incomprensible
Oh pacto de los desvelos
Desazón de la vigilia
Mostrar el alma como estandarte
El corazón para el trueque de las edades
Y la sola idea me hace temblar

Y yo quiero escapar al contacto de los muertos que ultrajé
Y yo quiero evadir el abrazo de las promesas incumplidas.

ESPERAR A UNA MUCHACHA

A veces me siento en los parques como si esperara a una muchacha
O una ráfaga invernal
O un perro vagabundo a lamer mis pies
A veces me siento en los parques
Y me invento un motivo ante el avance de cada minuto
Y me invento una necesidad sin límites
Y me invento un dolor profundo
A veces me siento en los parques desacordonado y triste
Y dejo que el tiempo me acorrale
Y que las hojas de los árboles me agredan
Mientras simulo esperar a una muchacha.

DÍAS TEMPESTUOSOS DE HOY

…tumbas son de las que un glorioso fantasma
puede salir de un salto a iluminar los días tempestuosos de hoy.
Percy Bysshe Shelley, “Inglaterra en 1819”

Cuan vacía encuentro esta calma —ojo de huracán
Mi cuarto se inundó de peces hedientos
Los aparté como pude
Aún sangrando ante la pérdida irreparable del valor
La soledad se alquiló en mi garganta
Y la agonía de bendecir lo ausente cayó sobre mis muslos
Aliento injertado en mis pupilas fue suficiente
Para vivir este hoy y agradecer
Ah, agradecer
Mi vientre impugna la verdad
Mis manos no asen la razón
Sino este llanto de padres sonámbulos
Ah cuerpo sumiso y apedreado
No recuerdes cuerpo, no recuerdes
Ah final oscuro, suspiro estéril
Este abismo me recibe complaciente
Estas horas son eternas como el miedo
De caer sobre
Las yerbas domadas de la ilusión.

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Sobre el autor

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    . Ciego de Ávila, 1987. Poeta y narrador.. Licenciado en Estudios Socioculturales. Miembro de la AHS. Egresado del XIII Curso de Técnicas Narrativas del Centro Onelio Jorge Cardoso en 2011. Ha merecido los premios Poesía de Primavera (2011), Ernest Hemingway (2011), Mangle Rojo (2013), y Calendario (2015). Tiene publicados los poemarios Las horas inertes (Ed. Ávila, 2012), Acantilado (Ed. La Luz, Holguín, 2015), Nacido muerto (Ed. Abril, 2016) y el libro de cuentos El escribano (Ed. Ávila). Cuentos y poemas suyos aparecen publicados en diferentes selecciones de Cuba y el extranjero.