Enrique Kramer

Enrique Kramer

Enrique Kramer. Nació en Schlettstadt, Alsacia, hacia 1430, y su vida se hizo eco en los claustros dominicos y en los tribunales de la fe. Desde muy joven abrazó la Orden de Predicadores, donde su elocuencia y su empeño lo elevaron a prior de su convento natal.

Su nombramiento como inquisidor de Tirol, Salzburgo, Bohemia y Moravia transformó su palabra en sentencia. Reconocido por Roma, se convirtió en la mano derecha del arzobispo de Salzburgo y en artífice de un fervor inquisitorial que confluiría en el Malleus Maleficarum.

En 1484, con la bula Summis desiderantes de Inocencio VIII, Kramer y Jakob Sprenger tejieron una red contra la brujería. Su tratado de 1485, germen de su obra cumbre, expone un canon inquisitorial que marcaría para siempre la historia del derecho eclesiástico.

Algunos teólogos de Colonia repudieron sus métodos y cuestionaron la ética de sus prácticas. La polémica suscitada por sus afirmaciones y la denuncia inquisitorial de 1490 revelan las tensiones entre la ortodoxia académica y la intransigencia religiosa.

En 1495, su oratoria encontró un nuevo escenario en Venecia, donde sus clases públicas congregaron a seguidores sedientos de conocimiento sobre demonología y herejía. En 1500 recibió facultades para perseguir valdenses y picardos, sellando su legado inquisitorial.

Murió en Kroměříž, Bohemia, hacia 1505, dejando una huella imborrable en la historia de la inquisición y en el estudio de la brujería. Su figura sigue siendo un enigma poético y severo, resonando en cada página del Malleus Maleficarum y en la memoria colectiva.

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