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Literatura cubana contemporánea

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Esperando la carroza del libro

Nuestra Feria del Libro es agridulce, como the chinese food, pero es “nuestra” Feria

Se acerca la cubana y arrolladora Feria Internacional del Libro de 2014. Aclaro que no hay mala onda en el título de este artículo. Que simplemente se lo enganché por una graciosa película argentina de mis años de adolescencia. Tenía en mente quizá a los chicos y chicas* del gremio literario que aluden a este evento como “el circo de los escritores”, “el carnaval de la literatura” o “la parranda del libro”.

¿Pero a qué viene tanta sorna si es el momento en que escritores y escritoras alcanzamos el único minuto de fama en todo el año de la isla?

Por ser tiempo de claustrofobias, ya sea a bordo de la guagüita que atraviesa el Túnel de la Habana y nos eleva hasta la loma de la Cabaña o en los embotellamientos por las callejuelas de la Fortaleza, antaño diseñadas para desfilar de uno en fondo los soldados de cuando la Colonia, y no para acoger al río humano, familias completas que se van de picnic para la Feria.

Y tiempo de lamentar la capilla con sólo seis interesados en la presentación del libro equis mientras cientos se agolpan bajo la carpa de oferta del pollo frito, o que llegue hasta allí la perniciosa costumbre del pre-ticket y el ticket cuando se va a lanzar un Padura, por ejemplo.

Es tiempo de asombros porque en la cobertura informativa del noticiero estelar de la TV aparece demasiada gente de charretera y uniforme, como si estuviera haciéndose propaganda de un bastión militar, en vez de darles ese lugar a los protagonistas del día a día de la literatura cubana.

Tiempo de “literhartura”, de abarrote de los anaqueles, cuando todas las editoriales del patio vierten al unísono y de un solo golpe su producción de todo un año, formando atasco, confusión por exceso, imposibilidad de elegir a la una, mientras sabemos que el resto de los días se reciclarán los mismos volúmenes y enfermarán de abulia las librerías.

Pero también es el tiempo en que, por suerte, nos encontramos con algún que otro autor internacional de cierto renombre, llegado a las costas de la que antiguamente fuera promisoria “Llave del Golfo” para regalarnos su labia y algún titulo suyo.

Tiempo de maravillarse con multitudes haciendo colas para adquirir libros, no importa que se trate apenas de un ejemplar para agasajar al benjamín de la tribu, de compendios de recetas de cocina, manuales de (falsa) autoyuda, o bestsellers de hace tres años ofertados a precio de remate. (Soy de los que piensa que los bestsellers sirven para garantizar que al menos ejerciten su habilidad de lectura aquellos que si no existiera esa mercancía de lenguaje mediocre pero superpromocionada, no leerían absolutamente nada).

Es el tiempo, para los que “viven de” o “viven por” la literatura, de concurrencia a provechosas actividades profesionales —loable tendencia en expansión desde las últimas ediciones— acerca de aspectos medulares del universo del libro. Ocurren, así, encuentros para editores, conferencias sobre mercado editorial, charlas de libreros, apartados que se dedican al libro digital y la introducción de internet y las nuevas tecnologías, o las ya tradicionales citas en el Centro Dulce María Loynaz donde se congregan los jóvenes escritores de Latinoamérica y el Caribe.

Aunque es tiempo también de convertirse en mago o de volverse loco, en la tarea de hallar estos oasis útiles y personarse en ellos, por la existencia de un programa muy abultado y disperso por distintas locaciones (además de la sede principal en la Cabaña, están el Pabellón Cuba, el mentado Centro Loynaz, la Casa del Alba, los nichos municipales; y luego de un par de semanas, la Feria deja la capital y se extiende hasta abarcar todas las provincias del país).

Hay pros y contras, virtudes y defectos, ya lo ven… Nuestra Feria es agridulce, como the chinese food, pero es “nuestra” Feria.

LO MUY RECOMENDADO PARA TUS DÍAS DE FERIA

Isliada, como el que más, no va a perder su oportunidad de hacerle a los lectores aquellas recomendaciones que le interesan…

Por ello, damos la noticia de que El martillo y la hoz y otros cuentos, la recopilación hecha mediante encuesta a los lectores de este sitio web y primero nacida como libro digital, ahora tendrá su versión a lo tradicional, gracias a la gentileza de Reina del Mar Editores, que lanzará una edición de papel durante la Feria del Libro.

Igualmente lo invitamos a buscar Isla en negro, una compilación de “historias de crimen y enigma” recogidas por los editores de Isliada. Y como buena parte de los autores y textos allí incluidos se encuentran ya en nuestras páginas virtuales, aquí les va el Índice de ese libro:

Mister Not Guilty, Rodolfo Pérez Valero

Su nombre en un cartel, Lorenzo Lunar

Un caso de Rodríguez, Eduardo del Llano

Fantasma, Emerio Medina

Historia sin ventanas, Yonnier Torres

El olor de los autos en las tardes que duelen, Carlos Manuel Álvarez

Mientras recuerdo al secretario del Partido, María Matienzo Puerto

Sexo, best seller y falsas entrevistas, Luis Alfredo Vaillant Rebollar

De la intensidad a la ausencia, Daniel Díaz Mantilla

Cortes y puntadas, Ahmel Echevarría

Mala sangre, Rebeca Murga

El último jonrón, Leopoldo Luis García

ABECEDARIO del crimen, Rafael Grillo

Aquella noche en Moscú, Ariel Sánchez

Cuestión de tiempo, Leonardo Gala

La muerte de Lucas, Lázaro Alfonso Díaz Cala

Ellas quieren ser novias, Frank David Frías

El fin de la verdad, Alejandro Cernuda Reyes

El reino y el avellano, Orlando Andrade

Memorial de Penélope, Ernesto Pérez Castillo

Lastre, para qué, Michel Encinosa Fú

Juana la Loca, Reinaldo Cañizares

Hay un bebé que llora, Yamilet García Zamora

Lost in Translation, Jorge Enrique Lage

Perro mundo, Marcial Gala

*Sé de quienes les molesta esto de que se diga “chicos y chicas” en vez de compañeros y compañeras, socitos y socitas, ecobios y ecobias (o hasta aseres y aseras). Acudo a esta expresión en solidaridad con un colega absurdamente acusado de snob. 

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Sobre el autor

  • Rafael Grillo

    . (La Habana, 1970). Escritor y periodista.. Jefe de Redacción de la revista El Caimán Barbudo y fundador de la web Isliada. Ha publicado Ecos en el laberinto (ensayo, Editorial Extramuros, La Habana, 2005), Las armas y el oficio (periodismo literario, Editorial Capiro, Santa Clara, 2009), Asesinos ilustrados (novela, Editorial Extramuros, 2010), Historias del ABECEDARIO (novela, Editora Abril, 2010) y La revancha de Sísifo (ensayo, Editorial Unicornio, 2010). Como antologador ha publicado el volumen de cuentos Isla en negro. Historias de crimen y enigma (Editora Abril, 2015), El martillo y la hoz y otros cuentos (Ediciones Reina del Mar, 2015) e Isla en rojo. Historias cubanas de vampiros y otras criaturas letales (Editora Abril, 2016); así como estuvo encargado de la sección cubana en [email protected] [email protected] caníbales Volumen 3. Antología del microcuento del Caribe hispano (Editoriales Isla Negra, Puerto Rico; Búho, R. Dominicana; y Unión, Cuba). Incluido también en numerosos libros colectivos, como Los rostros de Padura (Edit. Extramuros, 2015) y Confesiones. El nuevo cuento policial cubano (cuentos, Ediciones UNIÓN, 2011), entre otros. Ha obtenido: Premio de Ensayo José Antonio Echeverría 2004; Premio de Poesía Luisa Pérez de Zambrana 2004; Premio Jorge Ricardo Massetti de Periodismo Internacional en 2006 y 2007; Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara 2008 en Periodismo Literario; Premio de novela Luis Rogelio Nogueras 2009. Por la web Isliada recibió en 2013 el Premio Cubarte al Mejor Portal de Cultura. Miembro de la UNEAC y de la UPEC. Imparte clases a alumnos de Periodismo en la Universidad de La Habana. Cursa la Maestría en Comunicación Social.