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Bajamar

Resumen del libro:

Bajamar, publicada en 1894, es una de las obras más sombrías y maduras de Robert Louis Stevenson. Fue también su última novela antes de morir ese mismo año en Samoa, a los 44 años, tras años de lucha contra una enfermedad crónica. En esta despedida literaria, Stevenson deja de lado el romanticismo aventurero de La isla del tesoro para adentrarse en un relato de naufragios morales, fracasos vitales y redención incierta, ambientado en los confines del Pacífico Sur.

La historia arranca en una playa de Papeete, en Tahití, donde tres hombres derrotados por la vida se encuentran: Herrick, un culto y desencantado exalumno de Oxford; Davis, un capitán mercante sin barco ni rumbo; y Huish, un empleado londinense vulgar y oportunista. Unidos por el infortunio y la exclusión social, los tres comparten un mismo destino errante: el del exiliado que ya no espera nada, pero aún se aferra a una mínima posibilidad de redención.

Ese atisbo de esperanza se concreta en la aparición de la Farallone, una goleta que necesita tripulación para transportar un cargamento de champán a Sídney. El embarque, que parece una oportunidad, se transforma rápidamente en una deriva hacia la locura, el crimen y la traición. A bordo, la tensión entre los personajes se intensifica, revelando lo que cada uno oculta bajo la superficie: debilidad, codicia, resentimiento, miedo. La aventura se transforma en tragedia cuando el viaje toma un curso imprevisto y violento.

En Bajamar, Stevenson abandona los arquetipos heroicos para retratar a hombres rotos en busca de sentido, atrapados entre la miseria moral y la vastedad indiferente del océano. La novela es un estudio psicológico revestido de aventura marítima, donde la tensión narrativa va de la mano con una profunda crítica a la civilización europea y sus frágiles máscaras.

Robert Louis Stevenson, nacido en Escocia en 1850, fue uno de los grandes narradores del siglo XIX. Viajero incansable, poeta, ensayista y novelista, dejó una obra marcada por la dualidad moral, la lucha entre el bien y el mal y la fascinación por lo exótico. Su estancia en los mares del Sur influyó decisivamente en sus últimos libros, dotándolos de un tono más introspectivo y desencantado. En Bajamar culmina esa transformación: el Stevenson aventurero cede paso al observador lúcido de las pasiones humanas.

Esta novela, menos conocida que sus grandes clásicos, es sin embargo una joya crepuscular dentro de su obra. Con una prosa sobria y envolvente, Stevenson logra construir un relato de tensión creciente, en el que el paisaje oceánico y los silencios pesan tanto como los diálogos. Bajamar no es una historia de redención heroica, sino una travesía hacia la verdad íntima de quienes ya han tocado fondo. Una obra para leer sin prisas, y para recordar que a veces el naufragio es el único camino hacia la sinceridad.

Prólogo

I

Bajamar se publicó en 1894. En el mes de diciembre de ese mismo año, su autor, el narrador y ensayista Robert Louis Balfour Stevenson, murió en Vailima, en la que había sido su residencia durante los cuatro últimos años de su vida en Apia, Samoa. Dejó a su muerte un par de obras inconclusas, St Ivés y Weir de Hermiston, pero dejó a la historia de las letras en lengua inglesa narraciones que han llevado su nombre a todos los rincones del mundo, novelas como La isla del tesoro o El extraño caso del Dr. Jekylly Mr. Hyde.

Robert Louis Balfour Stevenson nació en Edimburgo en 1850. Hijo y nieto de ingenieros, se esperaba de él que continuara la tradición familiar. De hecho, Stevenson, hijo único, empezó a estudiar ingeniería en sus primeros años en la universidad, en Edimburgo, pero su precaria salud y los consejos de su padre inclinaron su vocación al estudio del derecho, carrera que, a diferencia de la de ingeniería, podía hacer compatible no sólo con su delicada salud sino también con su creciente interés por la literatura; pero tampoco llegó a ejercer la profesión de abogado, pues apenas había sido admitido al equivalente británico del colegio profesional de abogados cuando decidió que la única carrera que seguiría sería la de las letras.

La vida de R.L. Stevenson fue determinada por algunos acontecimientos de su infancia y adolescencia, que, incluso, influyeron en su futuro repertorio de intereses como escritor. Uno de ellos fue una enfermedad pulmonar que le provocaba dificultades respiratorias. Esta enfermedad explica su viaje al Pacífico (1890) en busca de un clima más favorable para su salud. La experiencia de este viaje inspiró obras como Los traficantes de naufragios, Cuentos de los mares del sur, En los mares del sur y, por supuesto, Bajamar, libros de viajes y novelas en los que el paisaje geográfico y humano, los colonos y los colonizados, desempeñarán los papeles principales. Sin duda, en la vida de Stevenson, la religión ocupa un lugar eminente. Stevenson se educó en los principios del reformismo a través de Cummie, su ama de cría, una persona muy importante en la vida de Stevenson. Con ella aprendió a leer la Biblia y los más ortodoxos autores presbiterianos, que influyeron directamente tanto en sus gustos como en su estilo. Pero la religión será también fuente de conflictos y fricciones con su propio padre, que era un calvinista ortodoxo. La religión ocupa un lugar importante en la obra de Stevenson; en Bajamar, por ejemplo, Stevenson hará de la religión el eje central en torno al que giren no pocas de las inquietudes y decisiones de los personajes.

En 1880, Stevenson se casó con Fanny Osbourne, mujer divorciada, diez años mayor que él. Uno de los hijos de ésta, Lloyd Osbourne, colaboró con Stevenson en la composición de algunas de sus obras, entre ellas Bajamar. Catorce años después de este matrimonio, en 1894, a la edad de cuarenta y cuatro años, Stevenson murió en Samoa a causa de una hemorragia cerebral.

II

El autor de Virginibus Puerisque, para quien «mantener las mismas opiniones a los cuarenta que a los veinte es porque ha sido uno un estúpido durante un intervalo de veinte años, y que puede acreditarse no como profeta, sino como ese alumno torpe que nada ha aprendido a pesar de la palmeta», es también el autor de La isla del tesoro (1883), y de El extraño caso del Dr. Jekylly Mr. Hyde{ 1886).

La isla del tesoro pertenece al patrimonio literario de la humanidad, Stevenson escribe en esta narración la crónica de la iniciación a la vida de un joven a través de su aventura en el mar en busca de un tesoro. El protagonista, Jim Hawkins, pasa de ser un niño inocente, pero valiente e ilusionado por vivir nuevas aventuras, a convertirse en un hombre prematuramente maduro, que regresa a Bristol sabio por la experiencia y el aprendizaje adquiridos, pero, también, más triste. Long John Silver es, por su parte, uno de los más acabados modelos de ambigüedad moral que supo crear Stevenson, es el pirata que a la vez es un valiente capitán de barco, y que no deja en ningún momento de inquietar al lector con su extraño atractivo. La isla del tesoro hizo conocido a su autor, pero no lo emancipó económicamente. El tiempo ha hecho de esta novela, durante muchos años, un clásico de la literatura infantil, lo ha convertido en esa obra que el lector adulto coge en sus manos con la confianza en que va a recobrar mediante su lectura la plenitud de las lejanas horas de la infancia.

Muy diferente a la Isla del tesoro es la atmósfera de El extraño caso del Dr. Jekylly Mr. Hyde, pero no faltan en ella la duplicidad, la reflexión moral, el didacticismo que se hallan presentes en todas las novelas de Stevenson. El tema principal de esta novela es la dualidad del ser humano, semejante concepción chocaba de manera frontal con todo el surtido de creencias de la sociedad victoriana. Stevenson quiso demostrar que todo ser humano posee una parte buena y otra mala; no sólo eso, sino que, además, la parte negativa de cada ser humano puede prevalecer sobre su parte positiva. Como digo, esto suponía todo un desafío para la moral victoriana, que pretendía que, tanto en la literatura como en cualquier otro tipo de arte, el mal permaneciese oculto o, cuando menos, se disimulase. Sin embargo, Stevenson presenta en su novela un desdoblamiento del yo. Por una parte, aparece el personaje del Dr. Jekyll, médico-científico londinense, estudioso de los avances de la ciencia, ajeno al hecho de que su interés pudiera resultar peligroso no sólo para él mismo, como es el caso, sino también para la humanidad. Por las noches, este científico se transforma en un ser extraño, Mr. Hyde, el criminal sin escrúpulos. La transformación ocurre cada vez con más frecuencia hasta que llega un momento en que parece irreversible. La novela concluye con la muerte de la extraña criatura. Está claro que Stevenson, al igual que otros escritores de la época, como Wells en La isla del Dr. Moreau, quiere mostrar la fascinación que compartía aquella sociedad por los avances científicos, pero, al mismo tiempo, quiere enseñar los peligros y riesgos que anidan en la ciencia. Hay, no podía ser menos, muchas otras interpretaciones, por ejemplo la que pone énfasis en la lucha que libran el bien y el mal dentro de cada ser humano.

«Bajamar» de Robert Louis Stevenson

Sobre el autor:

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