Ensayo y carta sobre la tolerancia

Ensayo y carta sobre la tolerancia - John Locke - Filosofía

Las disputas, en muchos casos sangrientas, entre las diversas sectas cristianas surgidas a raíz de la Reforma, provocaron ya desde fecha temprana una fuerte inquietud en el pensamiento europeo. John Locke (1632-1704), destacado representante del empirismo filosófico, tampoco pudo sustraerse a la preocupación por este problema. En el «Ensayo sobre la tolerancia» (1666) y, más tarde, en la «Epistola de tolerantia» (1685) propugnó la separación entre la Iglesia y el Estado y la aceptación de todo tipo de opinión religiosa que no atentara contra los principios fundamentales de la sociedad constituida, dos principios que continúan teniendo plena vigencia en el pensamiento político moderno. Introducción y traducción de Carlos Mellizo.

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Este notable alegato en favor de la tolerancia religiosa y de la libertad de conciencia constituye un texto clásico de quien es considerado el gran ideólogo e inspirador de la revolución liberal inglesa consumada en 1688. Las reflexiones que contiene están atravesadas por el incipiente espíritu de la democracia, por el espíritu ya consolidado de la reforma y, sobre todo, por el espíritu de la modernidad, en lo que tiene de rescate de la razón, de las libertades individuales y de crítica a las grandes concentraciones de poder.

Aunque el ensayo –escrito en 1689– se plantea fundamentalmente en el horizonte de los violentos conflictos religiosos que se sucedieron en Europa tras la ruptura de la unidad del cristianismo y el desarrollo del espíritu de sectas, es notable que a casi 300 años de su publicación conserve intactas su vehemencia y su tensión intelectual en temas sobre los cuales, a pesar del tiempo transcurrido, aún dista mucho de haberse dicho la última palabra. Entre esos temas figuran el de las relaciones entre Iglesia y Estado, el de las fronteras entre los asuntos de Dios y los asuntos del César, el de la libertad de asociación y varios más.

Carta Sobre la Tolerancia

Al Lector

La siguiente carta referente a la tolerancia, que fue (en 1689) primero impresa en latín, y este mismo año en Holanda, ha sido ya traducida al holandés y al francés. Una aceptación tan rápida y general podría presagiar una favorable acogida en Inglaterra. Creo, en realidad, que no existe nación bajo el cielo en la cual se haya dicho más sobre ese tema que en la nuestra. Pero, sin embargo, no existe tampoco pueblo que tenga, como nosotros, mayor necesidad de que se diga y que se haga algo más acerca de este punto.

Nuestro gobierno no sólo ha sido parcial en materias de religión, sino que incluso quienes más han sufrido por esta parcialidad, y más se han esforzado a través de sus escritos por justificar sus propios derechos y libertades, en su mayoría lo han hecho basándose en principio estrechos, apropiados sólo a los intereses de sus propias sectas.

Esta estrechez de espíritu que han demostrado todos ha sido indudablemente la causa principal de nuestras miserias y confusiones. Pero cualesquiera que hayan sido estos motivos, ya es hora de buscar una cura total. Necesitamos remedios más efectivos que los que hemos usado hasta ahora en nuestra enfermedad. No son las declaraciones de indulgencia o comprensión, como las que han sido predicadas o proyectadas entre nosotros hasta el momento, las que puedan cumplir esta labor. Las primeras sólo paliarán nuestro mal y las segundas sólo lo empeorarán.

La libertad absoluta, la libertad justa y verdadera, igual e imparcial, es aquello que necesitamos en efecto. Ahora bien, aun cuando esto ha sido muy discutido, dudo que haya sido bien comprendido. Estoy seguro de que no ha sido practicado ni por nuestros gobernantes frente al pueblo en general ni por los grupos disidentes del pueblo entre sí.

No puedo, por lo tanto, sino esperar que esta disertación, que aborda este tema en forma breve, pero más precisa de lo que hemos visto hasta ahora, al demostrar tanto la equidad como la viabilidad de esto, sea considerada altamente oportuna por todos los hombres que posean un espíritu lo suficientemente amplio como para preferir el verdadero interés público al de un grupo particular.

Para el uso de los que ya están en este espíritu, o para inspirar éste a quienes aún no se encuentran en él, es que lo he traducido a nuestra lengua. Pero la materia en sí misma es tan corta que no necesita un prefacio más largo. La dejo, por lo tanto, a la consideración de mis conciudadanos; y espero sinceramente que ellos lo utilicen con el fin con que fue concebido.

Ensayo y carta sobre la tolerancia

John Locke. Filósofo británico, fue uno de los grandes pensadores del S.XVII, artífice del empirismo y uno de los principales contribuyentes a la construcción del liberalismo moderno. Formado en Oxford, su pensamiento filosófico es considerado de mayor importancia que su vertiente pedagógica, en la que se dedicó a intentar marcar la educación de los futuros dirigentes y nobles.

Epistemológicamente, Locke se muestra a favor del mecanicismo y suma un Dios arquitecto cercano al propuesto por Descartes. Sus obras más conocidas y encumbradas son Ensayo sobre el entendimiento humano (1690) y Pensamientos sobre educación (1692).

En su pensamiento político prima el liberalismo, con la soberanía perteneciente al pueblo así como la presencia de derechos fundamentales para el hombre como la libertad, la vida y la felicidad.