Toda la felicidad del universo

Resumen del libro: "Toda la felicidad del universo" de César Brandon Ndjocu
Toda la felicidad del universo es un recopilatorio de historias cortas, cuentos y poemas que tratan sobre el amor, la soledad, el olvido, el dolor, la alegría, la felicidad, la vida y la muerte. Un exquisito pero agridulce viaje a través de los sentidos que cautivará y hará reflexionar al lector.
CUENTO UNO
La práctica del todo
Tal vez, en ocasiones, en lugar de cantidades, necesitamos de datos cualitativos para «medir» el azar.
No te voy a mentir.
Así me lo contó Él.
La primera vez que la vio, la primera vez que la tuvo cerca, sus retinas le transmitieron al resto de sus organismos que el universo, tras lustros sin inspiración, tuvo una nueva idea. Y que esa idea era Ella.
¡Apareció! Así lo decía, como si la realidad le hubiese hecho el amor a la fantasía.
No lo entendía. No entendía ninguna de las casualidades que se habían tenido que dar para que Ella apareciese aquel día. No había efectos dominó, mariposa, ni reacciones en cadena que explicasen lo que sucedía.
¡Cuando la veía!
Cuando Él la veía, su mirada lo sabía, pero eran sus ojos quienes se preguntaban si de verdad era bella. Los mismos locos que no dormían en las noches por hacerles entrevistas semiestructuradas a las estrellas. Vosotras que lleváis tanto tiempo aquí, decidme, ¿quién es Ella? Que hace que parezca que mi Teoría del Todo haya estado buscando trabajo, y su existencia, para empezar, la haya puesto de prácticas».
¡Cuando la escuchaba!
Cuando Él la escuchaba, su boca y su corazón sonreían. Sin razón, sentía que su voz era una investigación que sometía a comprobación su sentido del humor. «Ten cuidado —me advirtió—. Ten cuidado de quien pretende conocer tu forma de reír. Ten cuidado de la que considera tus carcajadas una hipótesis. Ten cuidado, pero si sientes lo mismo hacia Ella, déjaselo descubrir».
Él dando consejos. Él, que cuando la tocaba, se daba cuenta de lo absurdo que resultaba querer conocer el origen del universo sin ni siquiera entender dónde empezaban los besos.
¡Cuando la besó!
¡Dios!, cuando Él… No. Cuando Ella le besó no tenía ni idea de cómo habían llegado a ese momento. Y no sabía si quería saberlo. Dejó que la causalidad y la casualidad se peleasen. Él, mientras, se dejó besar. Imaginando todos los cuentos que tal vez algún día —esas mismas bocas— a una nueva vida le contarán.
No. No se entendían. Pero que se hubiesen encontrado era algo que no se podía explicar. Aunque no eran cuestión de cantidad, ni números que poner en orden, se podían contar.
Porque contra todo pronóstico, o tal vez a favor de estos:
¡HABÍAN SUCEDIDO!
Porque no SE entendían.
Pero definitivamente, sin necesitarse, como regalos que da la vida, se merecían.
Eran, sin poder explicarse, el uno del otro, prácticas que se habían enamorado de una teoría…
… que no podían demostrar.
…
César Ndjocu Davies. Nacido en Malabo en 1993, es una de las voces más singulares y magnéticas de la literatura contemporánea en español. Poeta, narrador y educador social, se ha convertido en un referente por su capacidad de entrelazar emoción, crítica social y belleza en cada uno de sus textos. Su obra, que transita con naturalidad entre la poesía y la prosa poética, es reflejo de una sensibilidad intensa, forjada en el cruce de culturas, afectos y experiencias personales.
Formado en la Universidad de Granada, César Brandon no solo es educador social por título, sino también por vocación. Su verdadero aprendizaje —como él mismo reconoce— se forjó en el calor del hogar y en la cotidianidad compartida con su madre, su padre, su Tía Mamá, sus hermanos y una constelación de maestros invisibles que lo acompañaron desde las aulas del Colegio Español de Malabo hasta sus años formativos en Ceuta. Allí, en esa segunda casa, aprendió a sobrevivir al huracán de la adolescencia, a dialogar con el dolor, y a nombrar lo innombrable con palabras que curan.
Su irrupción en la escena pública fue tan inesperada como contundente. Supo ganarse el corazón del público con su forma sincera y luminosa de decir las cosas. En sus poemas hay ternura y desgarro, pero también ironía, humor y una visión crítica de la realidad. Su estilo es directo, honesto y profundamente humano. No escribe desde la pose, sino desde la herida, desde la memoria, desde el amor a un país que —como él dice— está casado con otra y no se atreve a pedirle el divorcio.
César Brandon es un autor que escribe como quien respira: con urgencia, con verdad, con la necesidad de ser comprendido. Es testimonio vivo de una generación que ha crecido entre fronteras físicas y simbólicas, y que busca en las palabras una forma de pertenecer. Su poesía, popular y accesible, no teme a la emoción ni al mensaje. Reivindica la palabra como espacio de encuentro, de denuncia y de reconciliación.
En tiempos donde la literatura parece recluirse en lo críptico, su voz emerge como un faro cálido. Brandon recuerda que la poesía también puede sanar, educar, emocionar y transformar. Que las historias pequeñas también tienen derecho a ser contadas. Y que, a veces, la mejor forma de hacer política es escribir desde el alma.