Poemas:
TENGO GANAS DE RISAS RAQUEL
tengo ganas de risas Raquel
ganas de ir al cine a ver aquella película
ganas de ver las rosas y no ver las rosas
tengo ganas de tomar el café con leche
y beber
beber
beber
beber aquello y esto
y lo que tú das
y lo que yo ofrezco
ganas de ir y no ver aquella película
tengo ganas de ti y de aquél
pero más que de ti y de aquél
tengo ganas de coca y de Raquel
Cuando tú estés dispuesta
Cuando tú estés dispuesta
comeremos
un pedazo de manzana en automóvil
y cuando regresemos
de una higuera recogeremos higos
y alimentaremos a gorriones vagabundos
cuando tú estés dispuesta
se sobreentiende
nos entretendremos en aprender el idioma de lombrices
en dibujar con carbones caravanas de hormigas
y luego subiremos como por un tronco hacia la montaña
y plantaremos la primera flor para sonrisa de los aviadores.
Cuando tú estés dispuesta haremos tantas cosas
nos pondremos a descansar bajo las palmeras
y a descubrir cómo se hacen el amor los grillos
luego correremos con nuestras alforjas al mar
y las llenaremos de espumas
qué agitaremos en el espacio para que formen sobre nuestros cuerpos techas;
que cobijarán el secreto de nuestras representaciones nocturnas
siempre
claro está
cuando tú estés dispuesta.
VA A DORMIRSE UNA LUZ
Va a dormirse una luz sobre mi frente
una luz en el cuarto este que toco
en el cuarto este de aguas que no bebo
de hojas mal impresas
y de estufas calientes.
Va a dormirse una luz
una luz que se estira en varias líneas
que no tiene
ni boca
ni estornudos
ni dedos para pies
ni pies sin dedos
sobre mis dientes mordiendo una manzana.
Va a dormirse una luz
hasta mañana.
Tengo miedo de mí
Tengo miedo de mí
y de la música que dejan oir mis cabellos a mis dedos
miedo a estas noches sin diario
a estas bocinas atragantándose en el foco de luz de una manzana
tengo miedo quizá como los peces a los barcos del río
miedo a los labios taciturnos que cierran sus moradas
tengo miedo
y bien sabes que te amo más de lo que tu sonrisa quiere que yo exprese
y bien sé que te amo más de lo que me prestan tus dedos
no seré todo el año sólo vuelo en tos
algo resta a mis números
mis letras son tantas que escapan al abecedario común
y para no verme desterrado de tu reloj de antaño
mi destino dejaré a otro envuelto en celofán.
YO MI SOBRETODO VERDE
Yo mi sobretodo verde
yo mi cáscara de nuez
yo mi gota de agua
mi río
mi árbol
yo corcel galopando en una orilla
brazos del viento descansando en los árboles
me acostaré tal vez quién sabe en dónde
en el polvo o en un mosquito
para ser el grito de un cocodrilo
o las manos abrazadas al fondo de un ríoy
o en una hoja caído
en una gota de agua envuelto
para no volver nunca
puedo seguir mucho tiempo deambulando en los aires
tal vez tenga la forma invisible de un microbio
o quizá esté en el aletear del vuelo de una mosca
hay tanto
tanto espacio para volar mi cuerpo inútil
tanto manantial donde poner mis pies frágiles
tantos redondeles blancos en los ojos cerrados
que en mi inconsciente voluntad de estar, así
no estoy solo.
Cuando la muerte nos llame a sus botellas…
Cuando la muerte nos llame a sus botellas
entraremos por su culo sin cortedades
y pisaremos cada letra de nuestros nombres
como quien pisa sus años
no habrá tiempo
ni soles
ni playas ‘
ni gigantes
no habrá la monumental estructura de los edificios altos
ni la rosada sonrisa dirigiendo el aletear de un abrazo
no habrá más aquellos lechos repletos de jornadas
y se silenciarán las máquinas que alumbraron
por las noches nuestros rostros resfriados
las religiones serán ostras
y la esperanza nada
y cuando se debilite este vino que nos guía
y cuando se tienda por las calles este potro de petróleo
pálido y rosado
y sólo queden musgos y algas para hacer respetar nuestras cosas
será porque habrá saltado el tapón de nuestro envase
será porque hemos quedado negros flotando en el espacio.
En legión de girasoles…
En legión de girasoles
vamos a sentarnos a beber el paisaje
vamos a dejar que el sol también se ponga de nuestra parte
que entre con la forma de una estrella
o con la aspereza de un caballo
vamos a dejarnos caer como tuercas
y dejarnos levantar por nubes imantadas
vamos a desnudarnos hasta la mitad del cuerpo
y vamos a mostrarle nuestro ombligo al mar
para luego escaparnos hacia las rocas
y reconstruir nuestra fiesta con guijarros.
Salir por este ojo…
Salir por este ojo
o por la boca
o por la oreja derecha
salir así a hurtadillas
de esta manera impersonal que es ser Megget
y que me cuesta
irme
irme por los ojos o por las orejas
tomarme de las cuerdas más largas
y hamacarme en el cerco de mi encierro
tomarme
tomarme solo en enredarme
acostarme boca abajo en la ladera
y rodar hacia el mar
como ruedan guijarros desde el puente
y así
saliendo de mi ojo
de mi color vegetal
colocando mis pies en el barro
y regándolos para que crezcan
así saliendo de la oreja más hermosa
quiero sentarme en el ángulo de un rayo
en la O formada por las sábanas colgadas
quiero dejarme tender también al sol
para secar estas ansias
de ser cuadrado
o polvo
o guante abandonado en la vereda
quiero escaparme
para no ser siempre así como soy
el mismo hueco
el mismo todo en mis movimientos
y la misma piel
con su calesita de enfermo.
El portero ceceoso
Soy portero fotógrafo ceceoso en teatro sin director
teatro es algo tomado con seriedad
teatro es algo sin directores
directores son teatros aparte.
Yo veo espectadores ignorantes de mi ceceo si no hablo.
Yo soy teatro portero fotógrafo.
Yo soy teatro portero fotógrafo diferentes compañías en escena.
Yo soy público.
Yo soy teatro portero fotógrafo diferentes compañías en escena
público soy crítico de diario de todo un día saliendo al otro día.
Yo soy teatro portero fotógrafo diferentes compañías en escena público primer lector de mi diario.
No sé de antemano noticias
no sé noticias pero conózcolas traducidas en momento de escribirlas.
No tengo quien me transmita noticias
siempre tengo noticias en el acto.
Tengo dedos en las manos en los pies.
Adquirí oficio desconocedor de mis noticias.
Tengo noticias
sin dedos
sin oficio
sin símbolos
sin metáforas
sin goces sin recuerdos sin sentimientos.
Tengo noticias dejándose fotografías
ordenándose en lo mirado
tengo fotografías ordenadas en poesías.
Tengo fotografías noticias de tiempos-muertos
creadores de poesías.
No critico fotografías
sé mirándolas encontrar orden en lo visto.
Soy máquina fotográfica
he visto paisajes
lágrimas
tropel de hombres
he pasado sin aullar
sin abrir mi ojo fotográfico.
Soy máquina fotográfica
sacando fotografías de espacios donde está lo permanente
donde no he estado yo máquina fotográfica
donde no he estado yo ni visto.
Yo no he visto
yo no he visto nada
luego miro
veo algo
luego de mirar veo algo
no pregunto sobre lo mirado
estando satisfecho de haber fotografiado lo no anteriormente visto.
Lo mirado se valoriza
lo visto ya está valorizado.
Soy poeta teatro fotógrafo compañía representando público
crítico de diario de todo un día diario noticia primer lector
cámara fotográfica fotografía.
No gozo
en el goce intervienen sentidos
yo fotógrafo máquina fotográfica
carezco de elementos excitadores de sentidos.
No recuerdo
fotografiando momentos actuales no debo desviarme.
No invento
estando fotografiando momentos actuales el momento ya es.
No tengo posiciones para fotografiar
mis fotografías las saco de cualquier ángulo
sin tomar posiciones premeditadas
sin encerrarme en formas determinadas
sin continuar en procedimientos ya realizados.
Fotografío por debajo de las piernas
por detrás del cuello o agujereándome las orejas
fotografío en formas diferentes.
Cambia la forma
el acto de la fotografía siempre es el mismo.
Las formas
no se repiten
se repite el acto.
La forma es la posición insípida
sin valor.
La valoración no está en lo visto
está en el acto motivando lo mirado.
El acto es generación espontánea de vivencia.
El acto no es creador de vidas.
Lo creado no está vivo
lo creado está ordenado.
Su formación está en el orden
el orden es creación no vivencia.
La vida es disgregación de lo creado valoriza secundariamente
dentro de lo ordenado.
La poesía no tiene vida.
La poesía es el orden creado de un acto.
Lo ordenado no está desordenado
lo ordenado está en el Ser
lo demuestra el hecho de estar como debe.
Lo permanente no se debe explicar.
Quien explica ordena a su manera creando un nuevo orden
su principio está en el momento de su explicación
explica el principio de un nuevo orden
partiendo de un principio convertido en nuevo orden ordenador
desde ángulos diferentes del ángulo ordenador en el acto primario de su ordenamiento.
Siendo la poesía orden creado de un acto
una explicación significa nuevo orden desde ángulos diferentes.
El poeta cuando escribe está sentado
siente frío
se suena las narices.
Escribe riendo
el poeta se está viendo se está mirando.
En lo mirado no hay oscuridad por anterior existencia de una forma vista.
Dentro de la luz no cabe oscuridad
nada es oscuro cuando todo está ordenado.
El orden está en la claridad.
La palabra es elemento de expresión valorizada en último término por el espíritu.
La poesía está en el orden creado.
Está en el mecanismo de un tiempo.
Está en lo ordenado del elemento ordenador.
Biografía:
Humberto Megget es uno de esos poetas que el tiempo, con su implacable lentitud, termina por revelar. Nacido en Paysandú el 1 de mayo de 1926 y fallecido prematuramente en Montevideo el 5 de abril de 1951, su vida y obra quedaron atrapadas en un paréntesis de olvido que, poco a poco, comienza a disiparse. Integrante de la Generación del 45, su poesía es la de un espíritu solitario, marcado por la enfermedad y la urgencia de decir antes de que fuera demasiado tarde.
Su infancia estuvo signada por la presencia de su tía, la maestra Victoria Megget, quien sembró en él la semilla del conocimiento. Pronto, aquel niño inquieto se convirtió en un joven que intentó, con una insistencia casi trágica, abrirse camino en el mundo de las letras. A los diecisiete años fundó la revista Letras, pero solo vio la luz un número. Lo mismo ocurrió con No y Sin Zona, intentos breves, casi suspiros editoriales que reflejan su lucha contra la indiferencia de un medio que no estaba preparado para recibirlo.
En 1949 publicó su único libro en vida, Nuevo sol partido, una obra de circulación limitada que pasó inadvertida para la crítica y el público. Sin embargo, entre sus versos ardía una sensibilidad inusual, la de un poeta que, sin buscar concesiones, dejaba en cada palabra el testimonio de su fragilidad y su lucidez. Sus poemas son fragmentos de un sol que se quiebra, de una voz que se apaga demasiado pronto, de una existencia que apenas dejó rastro en la historia, pero que resuena en la esencia misma de la poesía.
Megget murió a los 24 años, víctima de la tuberculosis. Su despedida fue silenciosa, casi anónima. Solo después de su muerte, algunas de las figuras más importantes de su generación, como Idea Vilariño y Mario Benedetti, comenzaron a reivindicar su legado. En 1952, la revista Número reunió sus poemas inéditos en una reedición de Nuevo sol partido, ampliada con textos escritos en sus últimos años de enfermedad. Cuarenta años después, en 1991, su obra fue rescatada nuevamente gracias al trabajo de Pablo Rocca, permitiendo que nuevos lectores descubrieran la voz intensa y desgarrada de un poeta que parecía destinado a la sombra.
Hoy, Humberto Megget sigue siendo un enigma dentro de la literatura uruguaya. Su nombre resuena entre los márgenes, como un eco lejano que se niega a desaparecer. En sus versos, todavía arde el fulgor de un sol partido, la luz trémula de una vida breve pero inextinguible.
