Poetas

Poesía de Estados Unidos

Poemas de Rita Dove

Rita Frances Dove (Akron (Ohio), 28 de agosto de 1952) es una escritora, poeta y profesora afroamericana, miembro de la Academia de Poetas Americanos, PEN America, la Sociedad Filosófica Estadounidense, la Academia Estadounidense de las Artes y Ciencia.​ Es Poeta Laureada de los Estados Unidos.

Canario

(para Michael S. Harper)

La voz quemada de Billie Holiday
poseía sombras tantas como luces,
un candelabro afligido contra un piano brillante,
y la gardenia era su firma bajo esa cara arruinada.

(Ahora estás improvisando, tamborilero a bajista,
cuchara mágica, agula mágica.
Toma todo el día, si te necesita
– con tu espejo y tu pulsera de canto.)

El hecho es que el invento de la mujer sitiada
ha sido por el bien de afilar el amor en servicio de mito.

Si no puedes ser libre, sé un misterio.

Tarjetas educativas

Durante las mates yo fue la niña prodigio,
la custodia de naranjas y manzanas.
Dijo mi padre: Lo que no entiendes, domínalo.
Y el más rápido mi respuesta, pues
el más rápido vinieron las tarjetas.

Yo podía ver un capullo en el geranio del instructor,
y una abeja definida chisporroteando contra la hoja de vidrio húmedo.
Siempre rozaban los tuliperos después de un diluvio copioso
así que me plegué la cabeza mientras mis botas abofeteaban a casa.

Mi padre se ponía cómodo después de su trabajo,
relajándose con un jaibol y La Vida de Lincoln.
Después de la cena hacíamos practicar pues

yo subía la oscuridad antes de dormir, y antes de
una voz flaca siseé números múltiples
mientras yo giraba en una rueda. Tuve que adivinar:
Diez, yo seguía diciendo, Solo tengo diez años.

Viejo éxito

Llegué temprano a casa,
pero me paré en el acceso,
meciéndome al volante
como un pianista ciego cachado por una tonada
diseñada para más de dos manos tocar.

La letra era fácil,
canturreado por una muchacha muriendo del deseo
ser viva / descubrir un sufrimiento bastante majestuoso
para guiarse.

Apagué el aire acondicionado,
y me recliné para flotar en una capa de sudor,
escuchando su sentimiento:
Chico, ¿Adónde fue nuestro amor?
––un lamento que pillé con gula,

sin la menor idea de quien pudiera
mi amante o donde empezar a buscar.

El grillo primaveral considera el asunto de la Negritud

Solita, yo tocaba mis tonadas;
no conocí a ningún otro que podía acompañarme.

Claro, fueron tristes las canciones
–– pero agradable también, y no vendrían hasta que
el día se agotó. Sabes, ¿no?, la manera que tiene el cielo
de colgar sus últimas volutas radiantes?

Eso era cuando el dolor brotaba dentro de mí
hasta que no pude esperar; me arrodillé para rasparme limpia
y no me importó quien escuchara.

Pues los gritos y las chiflas, vinieron,
y la redada en tarros – y el trepar de patas.
Ahora vinieron otros: revolcados y enturbiados;
no supe sus nombres.

Éramos un farol musical;
los niños, dormían a nuestros suspiros.

Y si, de vez en cuando, uno de nosotros
se sacudió libre y cantó mientras trepaba al borde,
siempre se caía de nuevo.

Y esto les hacía reír y palmotear.
Al menos – en ese momento – entendimos
lo que les complacía

– y donde estuvo el borde.

Trans

“Yo trabajo mucho y vivo mucho menos de lo que pudiera,
pero la luna es hermosa y hay estrellas azules…..
Yo vivo la casta canción de mi corazón.”

(Federico García Lorca a Emilia Llanos Medinor, 1920)

La luna está en un estado de duda
sobre si deba escoger ser hombre o mujer.

Ha habido rumores y todo tipo de
alegatos, declaraciones atrevidas, embustes públicos:

Él es beligerante; Ella está deprimida.
Cuando él se disipa el mundo se balancea al filo;
cuando ella florece el crimen brota.

¡Oh, cómo vacila el impulso operístico!
Busca, querido/cosita,
en lo profundo del charco en blanco.

Deméter doliéndose

Nada podrá consolarme. Podrán traer seda
para que la piel suspire, regar rosas amarillas
a la manera de dignatarios maduros.
Podrán decirme una y otra vez
que soy insoportable (y lo sé):
aun así, nada transformará en maíz el oro,
nada será dulce para el diente que se clava.

No pediré lo imposible;
a caminar una aprende caminando.
A su tiempo olvidaré este vacío
desparramándose, quizá vuelva a reír
al ver un ave, quizás, dejando el nido—
pero eso no será felicidad,
pues la he conocido antes.

Perséfone, cayendo

Un narciso entre las hermosas flores
ordinarias, ¡uno sin igual! Ella jaló,
se agachó para jalar con más fuerza—
cuando, surgido de la tierra
en su destellante, terrible
carruaje, él reclamó lo que era suyo.
Se acabó. Nadie la oyó.
¡Nadie! Se había extraviado del rebaño.

(Recuerda: ve directo a la escuela.
¡Hazme caso, esto es importante!
No hables con desconocidos. No te alejes
de tus amigos. Baja la mirada.)
Así de fácil se abre
el foso. Así es como un pie se hunde en el piso.

Reamanecer

Imagina que despiertas
con una segunda oportunidad: el arrendajo azul
pregona su linda mercancía
y el roble aún de pie despliega
su sombra majestuosa. Si no miras atrás,

el futuro jamás sucede.
Qué bueno es levantarse con la luz,
con el aroma pródigo del pan—
huevo y salchicha en la parrilla.
El cielo entero es tuyo.

para que en él escribas, abierto
de par en par en una hoja en blanco. ¡Vamos,
apúrate! Nunca sabrás
quién anda ahí abajo, haciendo el desayuno,
si no te levantas a ver.