Poetas

Poesía de México

Poemas de Rosario Sansores

Rosario Sansores Prén​ (Mérida, Yucatán; 25 de agosto de 1889 — Ciudad de México; 7 de enero de 1972). Fue una poeta mexicana, conocida por obras como Cuando tú te hayas ido, poema que sirvió de base al pasillo Sombras musicalizado por el compositor ecuatoriano Carlos Brito Benavides.

Rosario Sansores fue una mujer inquieta y de espíritu libertario. Educada en los valores y gustos artísticos de su condición social y de su tiempo, desarrolló un estilo que contrasta el tratamiento desinhibido de los asuntos eróticos con la forma tradicional de su expresión poética que la acercaba al romanticismo.

Me vestí de negro

Me vestí de negro cuando te marchaste,
me vestí de negro…
y en torno a mis ojos oscuros y graves
se formó un gran cerco.
Me vestí de negro. Mi traje rosado.
lo guardé angustiada dentro del ropero…
¡Ya que tus pupilas no me acariciaban
dejé de rizarme también el cabello!
Ni sedas. ni lujo … ni rojo en los labios,
¡no iban a tentarte con su aroma fresco!
Guardé los perfumes. dejé de pintarme.
dejé de mirarme también al espejo …
Y de pronto. un día. todo fue cambiando.
te fuiste borrando dentro de mi pecho.
otra voz de hombre comenzó a arrullarme
y me fui quitando mi vestido negro.
Qué tonta. me dije. vestirme de lutos.
por aquel ingrato que no lo merece…
y otra vez brillaron mis ojos oscuros
y fui como un árbol cuando reverdece.
Ahora tu recuerdo no me causa daño.
Estás de mi vida tan lejos, tan lejos…!
que olvidé tus labios
por otros más dulces henchidos de besos…

Limosnera de amor

Yo limosnera de amor fui un día
de corazón en corazón llamé
pero nadie mi pena comprendía
de una limosna de cariño hallé
Llamé a tu corazón con yerta mano
y al mirarme tuviste compasión
un poco de cariño me brindaste
y yo en cambio te di mi corazón.
Hoy en vano llamé, tu pecho mudo
no me dio la limosna de su amor
y te quedaste indiferente y mudo
pero yo me quedé sin corazón.

Del pecado de amarte

Del pecado de amarte no estoy arrepentida,
aunque un oscuro abismo nos separe a los dos,
en tanto que risueña te doy mi despedida,
mis ojos se iluminan para decirte adiós.
No nos debemos nada. Tú me diste tu boca
limpia como el agua fresca del manantial;
y te enlacé en mis brazos, amorosa y sensual,
y apagué en la cisterna mi sed ardiente y loca.
Peregrinos errantes, nuestra ruta seguimos.
Si dos sendas opuestas al azar elegimos,
¿por qué nos rebelamos con violenta actitud?

Sombras

Cuando tú te hayas ido me envolverán las sombras.
Cuando tú te hayas ido con mi dolor a solas
evocaré este idilio con sus azules horas.
Cuando tú te hayas ido me envolverán las sombras.

Y en la penumbra vaga de la pequeña alcoba
donde una tibia tarde me acariciaste toda,
te buscarán mis brazos, te buscará mi boca,
y aspiraré en el aire aquel olor a rosa.

Cuando tú te hayas ido me envolverán las sombras.

Cuando llegue el olvido marchitarán las rosas.
Cuando llegue el olvido mi verso se hará presa,
no cantaré a tus ojos ni cantaré a tu boca;
te habrás ido en las sombras.

Cuando tú te hayas ido en pos de otra quimera,
te llorará en las noches mi corazón que espera.

En la penumbra vaga de esta vereda triste
testigo silencioso de todas nuestras cosas,
yo te daré mis besos y buscaré tu boca.
Cuando tú te hayas ido te perderé en las sombras.

Tengo celos

Tengo celos ¿no sabes? Tengo celos
de todas las mujeres que has amado:
de las bocas en flor, donde has saciado
la locura de todos los anhelos.

En mis lúgubres noches de desvelos,
me atormenta el recuerdo despiadado
mientras mi corazón apasionado
quiere en vano luchar con sus recelos.

Cuando poso en tu faz mi boca ardiente,
me parece que cruzan por tu frente
las risueñas visiones del pasado.

¡Odio entonces tus brazos vigorosos
y aborrezco tus ojos luminosos
donde tantas pupilas se han mirado!

Vuelo

Fuimos igual que dos aves cantando en la misma rama,
durmiendo en el mismo nido que nuestro amor entibió…
mas ahora siento el impulso de abrir mis trémulas alas
y te abandono y me voy.

El horizonte despliega su luminoso abanico.
Quiero atravesar de nuevo la inmensa distancia azul!
Abajo entre la cañada brilla la cinta del río
como un hilito de luz.

Quiero perderme en los aires, saberme de nuevo libre,
remontarme hasta las nubes, girar con loca embriaguez…
mirar de cerca la cresta de las montañas azules
y descender otra vez.

No nací para estar quieta, me enerva esta paz absurda,
mis alas se hicieron fuertes por el continuo volar
tú buscarás otra alondra para darle tu ternura
mientras yo, desde la altura,

escucharé tu cantar…

Si tú me dieras un hijo

(fragmento)

El trigo está germinando,
bajo la noche dormida
luceros están brillando
igual que abiertas pupilas;
los capullos entreabren
sus corolas encendidas
y en todas las cosas late
el misterio de la vida.

Amado, si me besaras
toda yo palpitaría.

Soy como la tierra fértil
esperando la semilla,
soy grano bajo la estepa
que mañana seré espiga.
Tengo adolorido el seno
por ansias desconocidas
y miro extraños reflejos
y sufro extrañas asfixias.

Amado, si me besaras
mi vida te entregaría.

Está cantando la fuente
su canción pura y sencilla;
la fuente me va contando
secretos de maravilla;
el terciopelo del prado
es blando, como alcatifa,
y el viento está murmurando
misteriosas melodías.

¡Soy grano de trigo rubio
y mañana seré espiga!