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Restos de otros grandes del Siglo de Oro corrieron la misma suerte que los de Cervantes

Cervantes, Lope de Vega, Calderón o Quevedo, fueron hombres que con su pluma trascendieron las fronteras del tiempo para convertirse en grandes de la literatura universal; sin embargo sus restos mortales corrieron la misma “mala suerte” que los de cualquiera de  sus coetáneos en lo que concierne a su conservación.

Por ejemplo, Lope de Vega, quien por la extensión y calidad del conjunto de su obra, es sin duda uno de los creadores más prolíficos de la literatura universal,  fue enterrado en la Iglesia de San Sebastián de Madrid. Sin embargo el contexto histórico de una España, “muy convulsa, con muchas guerras, muchas revoluciones”, llevó a que en algún momento, los restos se perdieran. Seguramente pasaron a una fosa común y ahora se encuentran “no localizados”, según ha explicado Carlos Mata Induraín del Grupo de Investigación Siglo de Oro (GRISO) de la Universidad de Navarra.

Con Calderón ocurrió algo similar. Tras ser enterrado en la Iglesia de San Salvador, sufrió una serie trasladados, finalmente sus restos pasaron a reposar en la Iglesia Nuestra Señora los Dolores que durante la Guerra Civil sufrió un saqueo y los restos terminaron perdiéndose.

También los restos de Francisco de Quevedo sufrieron simular destino. El escritor murió en Villanueva de los Infantes y fue enterrado en la Iglesia San Andrés Apóstol; pero, por diversas circunstancias, sus huesos se mezclaron con otros.

En el caso de Quevedo, al igual que con Cervantes, también se organizó un equipo de investigación para localizar sus restos y, de hecho,  se encontraron algunos huesos que se cree pertenecían al escritor, según evidencias externas y datos de tipo histórico.

Sin embargo, la otra cara de la moneda también existe y se encuentran en España, enterrados en Iglesias, un gran cúmulo de personajes históricos, cuyos restos sí están localizados y se pueden visitar.

Un caso curioso es el del  general O’Donnell, uno de los grandes del Reinado de Isabel II, cuyos restos reposan en  la Iglesia de Santa Bárbara; “una decisión muy política de querer honrarle”, pues no era habitual que a personas de su estatus se les enterrara en una Iglesia como esta, según apunta el experto.

Mientras, en la Catedral de La Almudena, se puede visitar la tumba de la Reina Mercedes, la primera mujer de Alfonso XII; en El Escorial, yacen todos los Reyes de España desde Carlos V, a excepción de algunos como Fernando VI que está en Santa Bárbara o Felipe V que se encuentra enterrado en La Granja.

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