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Secret!

Se realiza un análisis de las investigaciones que se ejecutan sobre las zonas de Gulliver. Se estudian las posibles variantes de expansión de las mismas, incluidos los escenarios de tipo cosmológico valorados en los últimos años

Los Alamos National Laboratory, Los Alamos, NM 87454

RESUMEN

Se realiza un análisis de las investigaciones que se ejecutan sobre las zonas de Gulliver. Se estudian las posibles variantes de expansión de las mismas, incluidos los escenarios de tipo cosmológico valorados en los últimos años.

Se hace hincapié en las propuestas experimentales para la detección de las zonas.

INTRODUCCIÓN

El 5 de noviembre de 1699, a los treinta grados dos minutos de latitud Norte, al noroeste de la tierra de Van Diemen, Gulliver naufragó, y descubrió un mundo a escala reducida que desde aquel entonces ha mantenido en vilo la imaginación del mundo entero.

No fue hasta el año 1973 que el problema científico de la búsqueda de Lilliput se planteó seriamente. M. G. Kinzer (1975), propuso localizar los mundos de Gulliver mediante la detección de discontinuidades espaciales. Kinzer imaginó a las zonas como un micromundo esférico, con un centro y con una estructura uniforme que cambia bruscamente en la periferia, pero en dirección radial. En un trabajo posterior (1976), planteó un modelo vorticial que ha sobrevivido hasta la actualidad.

Si suponemos que las zonas son fenómenos ondulatorios, entonces cualquier objeto venido del exterior adquiriría las dimensiones correspondientes a sus escalas, Gulliver se habría convertido en un enano en Lilliput y un gigante en el país de los gigantes.

M.G. Kinger (1976) calculó la velocidad de traslación de las zonas según el modelo vorticial y resultó ser bastante alta; estimó además el radio y obtuvo valores para los universos de escala reducida (al estilo de Lilliput) de cerca de quince mil metros, diez veces menor que el del país de los gigantes. En el cálculo del radio, Kinzer utilizó un modelo hidrodinámico de gota, ya que estos radios son los que permiten una mejor estabilidad al garantizar el equilibrio entre las fuerzas de tensión superficial y las de tipo repulsivo que tienen desestabilizada la zona.

A. Ellis (1978), utilizando una propuesta de gota más refinada similar a la de Gamow, Bohr y Wheeler sobre la teoría del núcleo, llegó a la conclusión de que el radio de Lilliput era de unos doce metros. Otros mayores que este se hubieran desintegrado al penetrar Gulliver en él.

Heller (1978) hizo modificaciones a la teoría de Kinzer y presentó zonas en reposo, pero en lenta expansión y rotación, mientras que el colectivo encabezado por Smith (Smith et al, 1979) propuso un modelo solitónico de las zonas. Estos autores plantean que se pueden analizar como dislocaciones en un cristal moviéndose bajo la acción de un campo de fuerza externo, cuya intensidad es proporcional a la desviación de la normalidad.

Este campo externo es un término disipativo en la ecuación Sine-Gordon; bajo su efecto se frena el desplazamiento del solitón, aunque sin afectar su amplitud (o sea, el radio de la zona).

PARÁMETROS INVARIANTES

El porqué Gulliver no detectó alteraciones de la aceleración de la gravedad en Lilliput es una de las grandes incógnitas de la ciencia actual. En efecto, la alteración en la gravedad debe ser inversamente proporcional al tamaño de los objetos, lo que permitiría a los habitantes del país de los gigantes poder mover con facilidad sus enormes cuerpos.

Por tanto la reacción de las estructuras moleculares alteradas varía; esto significa que tienen una carga gravitacional diferente.

Lewis Livinstone (1985) planteó seriamente el problema de la búsqueda de moléculas enanas o gigantes, y de estructuras con diferente carga gravitacional.

EXPANSIÓN DE LAS ZONAS

Desde 1699, año en que Gulliver descubrió el mundo Lilliput, todos se preguntan por qué ningún explorador o marino ha descubierto mundos alterados.

Tal parece que en alguna época posterior al viaje de Gulliver ocurrió una explosión, un Big Bang de las zonas y su consiguiente expansión. O sea, lo que antes eran mundos florecientes, son ahora átomos y moléculas que se alejan cada día más del centro original.

H. Chang (1987) planteó que el radio de una zona en expansión variaba según la ley R G *t, donde G es la constante de Gulliver. Éste es un modelo con velocidad de expansión uniforme y una ley similar a la propuesta por Hubblet en los inicios de siglo para la expansión del Universo, en la que los valores de G varían bastante.

Según (C. Young, 1988), los modelos difusos de las zonas de Gulliver se difunden en el mundo normal por el mismo mecanismo que los gases. Para él, las moléculas enanas (o gigantes) son tan frecuentes como el uranio, lo que contradice los resultados negativos obtenidos por Livinstone y sus colaboradores en Livermore (F. Barezzi et al, 1995), en el CERN, y por W. Wisner (1995) en Los Alamos Scientific Laboratory. Todo esto hace pensar en un modelo de expansión acelerada, una especie de instalación en la etapa inicial de la expansión.

Sobre la expansión se ha especulado mucho. En la actualidad se maneja la hipótesis de que su causa, en general la de la desintegración de los universos alterados, fue la visita de Gulliver. Es posible que esta haya generado inestabilidades que, lejos de atenuarse, fueron autoorganizándose y ganando en potencia hasta provocar la expansión, y posiblemente una fase (inflacionaria) que nos impide detectar moléculas enanas o gigantes en tiempo real. No hay duda de que en esta etapa tenemos que recurrir a la teoría cuántica, para calcular con exactitud las fluctuaciones que pudieron originar la expansión, y para enriquecer nuestra visión de los mundos alterados.

Desde este punto de vista el mundo normal es el estado básico (el vacío), siendo los universos alterados estados excitados, cuasi partículas que se someten a una estadística, en el que el mundo normal responde al estado con máxima entropía (A. Cooper, 1995).

En el paso de un estado a otro se emite energía, cuya detección podría ser una de las vías para el descubrimiento de moléculas alteradas, posibilidad que comienza a ser valorada por los cazadores de universos enanos y gigantes.

Theoretical División, Los Alamos Scientific Laboratory

REFERENCIAS

Barezzi, F. et al: Searching “strange” molecules. Technical Report, AD78, CERN, 1995.

Chang, H.: Cosmological model for Lilliput expansion. Ast. J., 27, 18, 1987.

Cooper, A.: Quantum Field Theory and Lilliput. Submited to Phys. Rev., 1995.

Ellis, A.: Nuclear statistical Theory. Nucl. Phys, B 146, 70, 1978.

Heller, R.: Dynamics of rotating and expanding fluids. Phys. Fluids, 47, 789, 1978.

Smith, A., Ferrara, C., Volkov, Y.: A soliton model of the Lilliput world, Phys. Lett, B 76, 409, 1979.

Swift, Jonathan: Viajes de Gulliver.

Kinzer. M.G.: Surfaces of discontinuity and soherical symmetry for Lilliput world Phys. Rev., Di2, 1700, 1975.

___________ Lilliput world vortex dynamic, Phys. Rev., A19, 765, 1976.

Wisner, W.: A new experiment desing for detecting “strange” molecules; Technical Report FT5678, 1975.

Young, C.: A method for calculating the diffusion coefficient. Phys. Fluids, 57, 78, 1988.

Arthur Cooper

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Sobre el autor

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    . La Habana, 1966. Narrador . Relatos suyos han sido incluidos en las antologías: Polvo en el viento. Antología de la ciencia ficción cubana (Ediciones Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos C. L., 1999); Reino eterno. Cuentos de fantasía y ciencia ficción (Editorial Letras Cubanas, 1999); Crónicas del mañana. Cincuenta años de cuentos cubanos de ciencia ficción (Letras Cubanas, 2008) y Tiempo Cero. Quince años de ciencia ficción en Juventud Técnica (Casa Editora Abril, 2012). Ha publicado, además, la novela Las estrellas mueren de noche (Editorial Vid, México DF, 2003). Con “Secret!” obtuvo en 1996 el Primer Premio en el Concurso de Ciencia Ficción que convoca cada año la revista Juventud Técnica.