Literatura cubana contemporánea

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Cuentos Cubanos

El encuentro

de:

—Chino —te grito—. ¡Chino! ¿No me oyes? ¿No quieres oírme? Eso ya no te lo grito, sólo te lo pienso. No te lo grito porque sé —desde hace un rato— que no quieres oírme. Lo sé desde que me ...

Tute de reyes

de:

Bajo la mirada incongruente de mi mono Euclides, trepado a la ventana de barrotes verdes, nos íbamos a Punta Brava los sábados por la tarde a jugar al su­bastado en casa de Francisca. Robledo al volante, el Cadillac reluciente ...

Las puertas se abren a las tres

de:

Arriba el sol era un hueco en el cielo por donde entraba el mediodía: el amarillo amarillo de los edificios pintados de amarillo y el blanco quemante de las aceras y el malva del asfalto y el negro de ...

El traidor

de:

Hablaré rápido y mal. Así que no se haga ilusiones con su aparatico. No piense que le va a sacar mucho partido a lo que yo diga, y después coserlo aquí y allá, ponerle esto o lo otro, hacer ...

Cuentos

de:

En ocasión de la primera centuria del gran visitador del Prado, se presentaron estas cinco piezas que alguien podría considerar menores; pero que lo serán solo en extensión. Difieren de aquellas ideas cronométricas que sobre el relato breve emitió, ...

La vuelta en redondo

de:

“…todo me llega tarde hasta la muerte, como si uno pudiera decidir lo que le gusta, esta gente que me rodea, ya es muy tarde, la muerte no será tan mala después de todo si lo que uno deja ...

Y vos por qué lloras

Por:

A Yadia Mesas le habían dado una paliza y en cierto modo ella sabía que el final de la pelea sería como las últimas veces que subió al ...

La Edad de Oro

de:

La Edad de Oro fue una revista mensual para los niños, del cubano José Martí. La Edad de Oro mantiene su frescura, belleza y vigencia más de un siglo después, hablando a los niños en un lenguaje universal que ...

Katharsis

Por:

Mis mariposas, veintisiete en total, no tienen la culpa, desde luego. Las mariposas nunca tienen la culpa. Observo, sin dejar de sujetarla, a la mariposa de ...

Bestial entre las flores

de:

Con Bestial las cosas eran distintas: él cambiaba los ojos de color; él se comía vivas las codornices; él me dijo una vez “ponte en cuatro para que veas lo que es bueno” (yo eché a correr); él también ...

El milagro del ascensor

de:

… 57… 58… Chatos, netos, los números se sucedían –59… – en las fronteras horizontales de los pisos. 60… 61… Al arribar a cada nueva divisoria, las miradas cansadas de Fray Domenico se deslizaban por los corredores ...