Cuentos rusos

Ana al cuello

Antón Chéjov

En este cuento de Antón Chéjov conocemos a Anna, una joven hermosa que se casa con un funcionario mayor para escapar de la pobreza de su familia. Lo que parece una salida respetable pronto se convierte en una vida gris y sin afecto. Pero una noche de baile cambia su destino: la sociedad descubre su belleza y ella descubre el poder de seducir y brillar. Entre fiestas, admiradores y nuevas oportunidades, Anna asciende en el mundo elegante… mientras la distancia con su pasado y con los suyos se vuelve cada vez mayor.

El anacoreta

Máximo Gorki

El barranco boscoso descendía suavemente hacia las aguas amarillas del Oká; un arroyo corría en el fondo, oculto entre hierbas; por encima del barranco discurría el río azul del cielo —muy discreto de día, tembloroso de noche—, donde jugaban las estrellas como gobios dorados. En la orilla sudoriental del barranco abundaban los matorrales, formando una […]

La calesa

Nikolái Gógol

En La calesa, Nikolái Gógol dibuja con ironía la vida adormecida de una aldea rusa que despierta con la llegada de un regimiento de caballería. Entre oficiales vanidosos y terratenientes presumidos, destaca Pifagor Pifagórovich, un hombre obsesionado con parecer más de lo que es. Su orgullo y su calesa se convierten en símbolo de una clase social vacía, atrapada entre el deseo de prestigio y la farsa cotidiana. Gógol ofrece aquí un retrato agudo y cómico de la vanidad humana.

El corazón débil

Fiódor Dostoyevski

“El corazón débil” de Fiódor Dostoievski es un relato psicológico y realista que narra la amistad y el desvelo de dos jóvenes rusos en la víspera de Año Nuevo. Amor, ansiedad y esperanza se entrelazan en esta historia que revela la ternura y la vulnerabilidad del alma humana.

Seis fósforos

Aleksandr Grin

Estaba anocheciendo. La tormenta se había aplacado, pero las olas todavía no habían tomado aquel aspecto pintoresco que nos provoca un sentimiento protector hacia el mar cuando, acostados en la costa, miramos su verde profundidad...

Amorcito

Antón Chéjov

Olenka, la hija del asesor de colegio retirado Plemiánnikov, estaba sentada, pensativa, en un peldaño del pórtico, en el patio de su casa. Hacía calor, las moscas insistían en molestar y resultaba agradable pensar que la noche ya estaba cerca. Desde el este avanzaban oscuras nubes y, de vez en cuando, llegaba una brisa húmeda...

Cocodrilo: Un evento extraordinario

Fiódor Dostoyevski

Eran las doce y media del trece de enero del presente año de mil ochocientos sesenta y cinco cuando Elena Ivánovna, esposa de Iván Matvéich, erudito amigo mío, colega y algo pariente, aunque lejano, manifestó el deseo de ir a ver el cocodrilo exhibido en el Pasaje por un módico precio de entrada...

Iván el tonto

León Tolstói

"Iván el Tonto" es una obra en la que León Tolstói explora, con su característico estilo lírico y moralizante, la lucha entre el bien y el mal a través de la historia de Iván, un personaje cuya simplicidad y bondad parecen inquebrantables. El cuento, que combina elementos de la mitología popular rusa y fábulas clásicas, presenta a Iván como una figura humilde y recta, que enfrenta las trampas del diablo con la única arma de su ingenuidad y buen corazón. Los intentos del diablo por seducirlo con dinero, poder y ambición son inútiles, y, sin proponérselo, Iván neutraliza una y otra vez las tretas malignas gracias a su pureza. El relato de Iván, cargado de episodios encantadores, se convierte en una alegoría del triunfo del bien sobre el mal. Iván no actúa de forma heroica en el sentido tradicional, ni busca la gloria, sino que hace el bien de manera desinteresada y cotidiana, ayudando a sus vecinos y ocupándose de sus tareas diarias en el campo. A lo largo de…

Iván Fiódorovich Shponka y su tía

Nikolái Gógol

Esta historia tiene su propia historia: nos la contó Stepán Ivánovich Kúrochka, que había venido de Gadiach. Debo decirles que tengo una pésima memoria: poco importa que me digan una cosa o que no me la digan. Es lo mismo que pasar agua por un tamiz...

El pájaro de fuego y otros cuentos rusos

Aleksandr Afanásiev

"El pájaro de fuego y otros cuentos rusos" es una obra imprescindible para quienes desean sumergirse en la rica tradición del folclore eslavo. Este libro es una cuidada selección de algunos de los cuentos populares rusos más emblemáticos, recopilados por Aleksandr Afanásiev, una figura fundamental en la conservación de la literatura popular rusa. Afanásiev, a menudo comparado con los hermanos Grimm por su labor monumental, se dedicó a rescatar del olvido una gran cantidad de relatos que capturan la esencia de la cultura rusa y sus mitos ancestrales. Los cuentos de esta colección nos transportan a un mundo de magia, heroísmo y criaturas fantásticas. Entre ellos, destaca el relato del "Pájaro de fuego", un símbolo de la búsqueda incansable de lo extraordinario y de la lucha por lo imposible. Cada historia está impregnada de una profunda conexión con la naturaleza y los elementos, mostrando a personajes que deben superar pruebas y enfrentarse a fuerzas sobrenaturales para alcanzar sus objetivos. Estos relatos no solo entretienen, sino que también reflejan las creencias…

Agafia

Antón Chéjov

Durante mi estancia en el distrito de S. tuve ocasión de visitar a menudo los huertos de Dubovo y a su cuidador, Savva Stukach, o simplemente Savka. Esos huertos eran mi lugar preferido para la llamada pesca “general”, en la que se parte de casa sin saber el día ni la hora en que se regresará...

Compañeros

Máximo Gorki

El ardiente sol de julio brillaba sobre Smólkina, derramando sobre sus viejas isbas un copioso torrente de rayos cegadores. Donde más relumbraba era en la isba del alcalde, recientemente retechada con tablones nuevos, suavemente cepillados, amarillos y aromáticos...

Elda y Angotea

Aleksandr Grin

Cuando el ensayo había terminado, Gotorn llegó a los camerinos del teatro Bishop. Parado en el pasillo entre la utilería y las lámparas, Gotorn entregó su tarjeta de presentación al mozo para que la hiciera llegar a Elda Silvano...

Demasiado caro

León Tolstói

"Una vez, hace cosa de cinco años, hubo un crimen en el reino. El pueblo de Mónaco es pacífico; y nunca había allí sucedido tal cosa. Se reunieron los jueces para juzgar al asesino. En el tribunal había jueces, fiscales, abogados y jurados..."

El muro

Leónidas Andréiev

"Así llegamos hasta el hombre hambriento. Estaba sentado, apoyado contra una piedra, y parecía que el mismo granito sentía dolorosamente el contacto de sus omóplatos salientes..."

Chelkash

Máximo Gorki

"Los gigantescos y pesados barcos, con las calderas encendidas, silban, gruñen, suspiran hondamente, y en cada uno de los sonidos que admiten se advierte una burlona nota de desprecio hacia las figuras grises y polvorientas que se arrastran por sus cubiertas, llenando las profundas bodegas con los productos de su trabajo de esclavos..."

El retrato

Nikolái Gógol

"Pero el pintor llevaba un rato inmóvil, contemplando un retrato con un marco grande que había sido excelente y en el que solo quedaban restos de la pintura dorada. Era un anciano de cara broncínea, angulosa y flaca; sus rasgos parecían captados en un instante de desasosiego y evidenciaban una energía no norteña..."

El mensaje desaparecido

Nikolái Gógol

"Un día, no sé por qué motivo, un poderoso hetman tuvo que enviar un mensaje a la zarina. El escribiente del regimiento —¡diablos, ya me he olvidado de su apellido!… algo así como Viskriak o Motúzochka o Golopútsek…"

La tormenta de nieve

Mijaíl Bulgákov

«Definitivamente pescaré una pulmonía. Una bronconeumonía, después de un viaje así. Y lo principal: ¿qué voy a hacer con ella? Ese médico, se ve por la nota, tiene aún menos experiencia que yo. Yo no sé nada, solamente he aprendido algunas cosas en la práctica en estos seis meses, pero él ni siquiera eso. Se ve que acaba de salir de la universidad. Y me toma a mí por un médico experimentado…»

Carpa Bonkoiémof

Máximo Gorki

"Makhine, un buen mozo sólido, con la frente arrugada por el esfuerzo, se mordía el labio inferior, y sin separar los ojos obscuros del tablero de damas, dibujado sobre una tabla de la cama, colocaba las piezas con movimientos bruscos. Chichoff era muy prudente, reflexionaba mucho cada jugada, frotaba su cabeza calva, movía sus cejas rojas; después de haber jugado, sorbía con la nariz, se enderezaba y acariciaba con dignidad su barba roja y revuelta. Era rubio y corpulento."