USB

A propósito del kindle

Mi Biblioteca de Alejandría

Agnes Fong

No soy la feliz —o infeliz— poseedora de ese “aparatico” para leer. Lo mío llegó a costa de préstamo. Es decir, a la Biblioteca Pública de la ciudad de Almería llegaron, o “asignaron”, unos cuantos de estos soportes electrónicos

My Kindle y yo

Rafael Grillo

¡Ay!, los milagros son poco duraderos. Quien levanta el vuelo un día aterrizará. Presa de la angustia, imagino el día en que el arte dejará de buscar lo nunca dicho y volverá, dócilmente, a ponerse al servicio de la vida colectiva, que exigirá de él que embellezca la repetición y ayude al individuo a confundirse, alegre y en paz, con la uniformidad del ser.