El Librero Semanal

Aniara

Aniara - Harry Martinson

Resumen del libro: Aniara:

«Yo me preguntaba, pero olvidaba responder. Me soñé una vida, pero me olvidé de ser. Viajé alrededor del todo, pero me olvidé de partir: pues preso estaba aquí, en Aniara». Aniara es el nombre de la nave espacial cuya misión es transportar a Marte a los últimos supervivientes de la Tierra devastada por una explosión nuclear. Después de una colisión con un asteroide, la nave se sale del sistema solar y queda eternamente perdida en el espacio sin fin. El buque estaría destinado a viajar por otros 15.000 años antes de llegar a las proximidades de otra estrella. Aniara es la obra más singular de cuantas escribió el premio Nobel Harry Martinson, pero también uno de los poemas más extraordinarios y conmovedores de la literatura del siglo XX, un viaje existencial en el que resuenan los grandes clásicos suecos o las grandes epopeyas de la literatura universal.

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Fragmento:

1

Mi primer encuentro con mi Doris luce con luz que puede embellecer a la luz misma. Mas diré sencillamente que el primer encuentro no menos sencillo con mi Doris es ya una imagen que todos pueden ver ante sí a diario en las galerías que llevan refugiados al área de despegue de emergencia hacia el planeta de la tundra, en estos años en que la Tierra, radiocontaminada, se dispone a entrar en tiempo de reposo, calma y cuarentena.

Ella escribe las tarjetas, cinco uñitas brillan opacas en la sala umbrosa. Dice: escriba usted su nombre en esta línea que ilumina la luz de mi rubia blancura.

Dice: esta tarjeta debe conservar y si por ventura alguna amenaza de la que en el folio doscientos ocho se indica hiciera tambalearse tierra y tiempo, vendrá aquí y rendirá cuenta cabal, en este espacio, de lo que le inquieta.

A qué zona de Marte desea ir, si a la tundra este u oeste, aquí lo deberá concretar; que todos llevarán consigo un cuenco de tierra no contaminada ahí se debe indicar. Tres pies cúbicos al menos lacraré y, por viajero, la he de reservar.

Me mira con el desdén que la belleza tan fácil muestra al ver a tanta gente con las corvas muletas de la ley, salvar peldaños por la zona de despegue. Hacia la salida de emergencia y otros mundos en más y mayor número se pierden.

La suma ridiculez de estar vivo se presenta clarísima a cualquiera que lleve años queriendo alcanzar la grieta que filtre el resplandor de la esperanza, aquí donde los migrantes en masa saltan cuando oyen resonar la sirena de un cohete espacial.

2

La goldondra Aniara se cierra, la sirena da la señal de salida del campo gravitatorio según normas conocidas y el giroespíner empieza a remolcar la goldondra a la luz del cenit, hacia arriba, donde los magnetrines anulan la fuerza del campo, marcan posición cero y el paso a otro campo es un hecho. Y, cual capullo ingrávido y gigante, Aniara gira sin vibración alguna y, sin incidentes, se aleja de la Tierra.

Una puesta en marcha puramente rutinaria, sin avatares, normal y giromática.

Quién iba a sospechar que esta andadura había de ser un viaje espacial único que nos separaría del Sol y de la Tierra, de Marte y Venus y del valle de Doris.