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Literatura cubana contemporánea

Ciencia Ficción

Nodo 2

—Hola; por favor, le llamamos de la compañía telefónica para una comprobación de rutina. ¿Podría decirnos el número de su teléfono?

—2032355.

—Muy bien. ¿Y ese teléfono a nombre de quién aparece en la guía?

—Roberto González

—¿Esa persona es usted?

—Sí, menos mal que por fin me pueden atender. El otro día fui a la compañía porque quiero cambiar mi número. Me está dando muchos problemas.

—¿Ha pasado algo inusual en los últimos meses?

—Un millón de cruces, personas equivocadas, jodedores que me quieren correr máquinas, ha sido terrible.

—¿Qué quiere decir con correr máquinas?

—Unos cretinos ahí, que me dicen que son de otros tiempos, o de otros universos, lo malo es que les cuelgo pero vuelven a llamar. Deben saber cuál es mi número.

—¿Usted ahora mismo está conectado a algún servicio de correo electrónico o Internet?

—Ojalá.

—¿Entonces no está conectado?

—No. ¿Por qué? ¿Eso tiene que ver algo con los cruces? ¿Están cogiendo a los ilegales?

—¿Cómo ilegales? No, no. Escuche, le llamamos para realizar ciertas pruebas. ¿Usted tiene alguna posibilidad ahora mismo de conectar este teléfono a alguna red?

—Como si eso aquí fuera tan fácil. Yo ni siquiera tengo computadora.

—¿Y no puede pedir alguna prestada, con módem, digamos… ¿por una hora? Nosotros pagaríamos el gasto.

—Tampoco. No creo que ningún vecino… ¿Pero para qué todo esto? ¿Ustedes de verdad son de la compañía?

—Por supuesto. ¿Por qué lo pregunta?

—Porque cuando habla no parece cubano. ¿No será otra máquina? No me van a coger otra vez para su jueguito, ¿oyeron? Voy a colgar.

—Oiga, ¡no cuelgue!, ¡no cuel…!

—…

—¿Sí?

—¿Roberto? Por favor, esto no es una broma y es realmente importante para nosotros. Puede ser hasta beneficioso para usted.

—¿De qué manera?

—¿Qué le parecería una cuenta de Internet de por vida?

—Pensé que me iban a regalar un celular o algo así. Ahora sí me convencí de que todo es una máquina. ETECSA nunca haría eso.

—¿ETECSA?

—¿No saben qué es ETECSA? ¿De dónde son ustedes? ¿No serán de la CIA y me quieren coger para disidente? Mejor se van para el carajo.

—¡No cuelgue! Es verdad que no somos de la empresa. Pero tampoco de la CIA, ni esto es ninguna clase de trampa. Podemos explicarle todo. Y lo de los beneficios se mantiene.

—…bueno, expliquen.

—¿Usted ha oído hablar de la topología?

—Eso está relacionado con el relieve, ¿no? Las mediciones del terreno, los mapas…

—No, no. Esa es la topografía. Nos referimos a la Topología

—¿Ciencia de los topos? Es una broma. No, no sé.

—Digamos que es una ciencia matemática, relacionada con la geometría.

—No sé mucho de matemáticas.

—Lo importante es que permite estudiar las redes, los nudos. Al menos es la parte que nos interesa a nosotros.

—¿Y?

—¿Se imagina la red telefónica mundial? ¿Lo compleja que es?

—Sí.

—Bueno, pues sucede que hace unos años, un matemático descubrió que en determinadas condiciones, y con una red de alta complejidad, podría surgir lo que llamó El efecto Moebius. ¿Ha escuchado hablar de la cinta de Moebius?

—Sí.

—Pues ya ve. La cinta de Moebius es una figura topológica.

—Ya.

—El problema es que cuando sucede uno de estos efectos, surge entonces un punto que se convierte en un nodo de dimensión 4.

—¿Y eso que quiere decir?

—Que en ese punto se cruzan las dimensiones. Estamos hablando de universos paralelos.

—¿Y eso qué tiene que ver conmigo?

—Pues que su teléfono es uno de esos nodos. Nos llevó mucho tiempo dar con usted, hasta desarrollar una nueva rama de la topología de redes, le llamamos matemáticas ubicuales, que nos permitiría localizar estos puntos y al fin lo logramos. ¿No entiende? A través de su teléfono, y solamente el suyo, se pueden poner en contacto diferentes universos, y no solamente eso, sino que se puede comunicar a través del tiempo. Por ejemplo, ¿ahora en su universo es el 10 de marzo del 2011?

—Sí.

—Pues nosotros le llamamos desde el año 2025.

—Ya. Bueno, fue un placer hablar con ustedes. Ahora voy a colgar…

—Espere, ¡espere! ¿Y si se lo demostramos?

—¿Ah, sí? ¿Y cómo?

—Espere. Déjeme buscar en mis archivos. Vale. Este es perfecto. Mañana, 11 de marzo del 2011, a las 14 y 46 hora local, ocurrirá un terremoto de escala 9 frente a la costa de Honshu, al este de Sendai, en Japón. Este será el terremoto más fuerte que haya sufrido Japón hasta la fecha. Luego vendrá un maremoto que va a matar a casi 10 mil personas, 16 mil desaparecidos y que provocará una serie de desastres en la planta nuclear de Fukushima, parecido a lo que ocurrió en Chernobil.

—No jodas. ¿Y si es verdad por qué no les avisan y así salvan unas cuantas gentes?

—Tu teléfono, con esa numeración específica, es el único nodo que hemos encontrado. Tendrías que avisarles tú. Entre otras cosas, es por eso que necesitamos tu conexión a Internet. Se nos acaba el tiempo. La conexión es muy inestable, trataremos de contactarle otra vez mañana a la misma hora. Podría ponerse en contacto con la prensa o con las autoridades e informarles lo del terremoto. Tal vez podría hacerse algo.

—Sí, y mañana me vuelven a llamar, pero a Mazorra.

—¿Qué es Mazorra?

—El Manicomio.

—No nos cree todavía.

—Por supuesto que no.

—¿Qué ha dicho? No podemos escucharle, la línea…

—¿Hola?

—¿Roberto González?

—¿Son ustedes? ¿Los de la… topología?

—Sí.

—¿Cómo lo supieron? Lo del maremoto y Fukushima.

—¿Sucedió entonces?

—Claro qué sucedió. ¿Cómo lo supieron?

—Ya le explicamos. Su teléfono es…

—Sí, sí, un nodo, la cuarta dimensión, bla, bla.

—¿Consiguió una computadora con conexión a Internet?

—Conseguí una laptop con módem. Tiene una cuenta pero es de Intranet.

—¿Intranet?

—Intranet. Correo electrónico y acceso a sitios de Cuba. Nada más. De todas formas estuve averiguando y puedo conseguir Internet por el mercado negro. Claro que para eso necesito dinero. Y es caro.

—Olvídalo. Podemos abrirte una cuenta y hacerte millonario, si quieres. Solo necesitamos una conexión. ¿Dices que tiene acceso a algunos sitios? Con eso basta.

—¿Qué tengo que hacer?

—Muy sencillo. Cuelga el teléfono y conecta el cable al módem de la laptop. Luego enciende la máquina y nada más. Nosotros nos encargamos del resto. ¿Tu equipo tiene una cámara integrada?

—¿Una webcam? Creo que sí.

—¿Y bocinas?

—También.

—Perfecto.


—Hola.

— Hola. ¿Nos ves?

—Sí. Un poco con ruido, pero el sonido está bien. Me los imaginaba un poco más… más extravagantes. Como son del futuro… Se ven bastante normales, tipo ejecutivos, claro, con las corbatas y los trajes. Por lo visto esa moda no cambia.

—Muy bien.

—¿Y ahora?

—En estos momentos, mientras conversamos, estamos accediendo a la red global y sacando toda la información que podamos.

—¿Red global? ¡Pero si yo solo tengo Intranet!

—Sí, pero tu administrador no. Tu equipo es como la puerta trasera, ¿no?, a partir de ahí el universo. Lástima del ancho de banda. Ya enlazamos los satélites pero solo podemos extraer 1 terabyte1 por segundo. Muy lento.

—No jodan. ¿Lento?

—Tenemos muy poco tiempo. Debemos darte algunas instrucciones.

—Espera, espera. ¿Y no tienen miedo?

—¿De qué?

—¿De cambiar el pasado?

—No. Verás, hace tiempo se dejó de considerar el tiempo como algo lineal, en realidad es bastante complejo, una figura fractal. El tiempo puede ser bifurcado, circular, tangencial, rizomático…

—Vale, vale. ¿Cuáles son las instrucciones?

—Lo primero será hacerte de un rep-rap.

—¿Un rep-rap?

—¿No le llaman así en tu época? ¿Un think o matic? ¿Una impresora 3D?

—Ya. Son esas que imprimen cositas de plástico, capa por capa.

—Exacto. Solo que la que te vamos a enviar, te puede imprimir una computadora completa, puede imprimir casi cualquier cosa.

—Pero ustedes no pueden enviar cosas desde el futuro.

—Claro, pero podemos conectarnos con algunas pequeñas empresas ensambladoras, especializadas y que no pregunten mucho, posiblemente en Hong Kong o Taiwán, y hacerte el encargo como si fuera tecnología militar, ultrasecreta. Ni siquiera los encargados del ensamblado final sabrían de qué se trata.

—Ya, y después en la aduana no la dejan pasar. O piensan que es algo para los disidentes y me echo la Seguridad arriba.

—¿No dejan pasar impresoras? ¿Un horno de microondas? Podemos darle la forma que desees.

—¿Y después?

—El siguiente paso será dotarte de recursos. Internet satelital. Una cuenta en dólares…

—Mejor en euros.

—En euros. Bien. ¿100 mil? Es solo el comienzo, considéralo un pequeño aporte inicial por tu ayuda.

—¿Y ustedes qué ganan con todo esto?

—Conocimiento. Información. Rescatar algunas investigaciones, descubrimientos que luego se perdieron. También podremos recrear por completo tu época en universos simulados. Ya que no podemos viajar en el tiempo real, al menos podremos construirlo virtualmente y visitarlo de esa manera.

—¿Alguna condición?

—Una sola. No puedes cambiar de teléfono. Ni siquiera puedes mudarte de casa. La configuración de la red cambiaría y con ella también se perdería el efecto Moebius.

—Desapareció la imagen. Ahora solo te escucho.

—Sí, lo sabemos. La conexión se está cayendo. Muchas gracias por todo. El próximo miércoles a la misma hora nos pondremos en contacto para darte los datos de la cuenta y…

— Hola; por favor, le llamamos de la compañía para….

—Sí, ya, ¿son los del futuro? Esperen ahora los conecto…

—¿De qué usted habla? Le estamos llamando desde ETECSA, para una petición de cambio de número que usted solicitó el día…

—No puede ser…

—…para informarle que su número ha cambiado y desde ahora será el…

—¡Ustedes no pueden hacerme esto! ¡No pueden cambiarme el número!

—Pero compañero, si usted mismo nos pidió que…

—Por lo que más quieran… ¡Es muy importante que me regresen a mi número anterior!, ¿no entienden?

—Me temo que eso ya es imposible, señor, este ya ha sido asignado a…

NOTAS

1. 11000 gigas =1 Terabyte; 1000 teras = 1 Petabyte; 1000 petas = 1 Exabyte; 1000 exas = 1 Zettabyte; 1000 zettas = 1 Yottabyte

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Sobre el autor

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    . La Habana, 1962. Narrador.. Licenciado en Geografía por la Universidad de la Habana. Desde el año 2000 trabaja como profesor de Técnicas Narrativas para jóvenes escritores en el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Ha publicado La hora fantasma de cada cual (novela, Premio David 1989, Ediciones UNIÓN, 1994); Mata (Premio Pinos Nuevos 1994, Editorial Letras Cubanas, 1995; Editorial Unicornio, 2004), Daleth (cuentos, Premio Luis Rogelio Nogueras 1993, Editorial Extramuros, 1995); Realidad virtual y cultura ciberpunk (Premio Abril 1994, Casa Editora Abril, 1995); La estrella bocarriba (novela, Editorial Letras Cubanas, 2001) y Figuras (cuento, Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar 2003, Editorial Letras Cubanas 2003). Ha publicado además la novela corta La guerre n'est pas finie (Editorial MEET, Saint Nazaire, Francia) y la antología Escritos con guitarra. Cuentos cubanos sobre el rock (selección y prólogo en coautoría con Yoss, Ediciones UNIÓN, 2005). Es miembro fundador del Taller Espacio Abierto y uno de los coordinadores del mismo.