Trilogía De Lyoneses I

El Jardín de Suldrun

El Jardín De Suldrun, una novela de Jack Vance

Resumen del libro: "El Jardín de Suldrun" de

Lyonesse ha significado siempre misterio, magia y encantamientos. Ahora en es brillante novela épica de alta fantasía uno de los escritores más imaginativos ha creado una convincente saga sobre la magia y sus practicantes, sobre sus testigos y sus víctimas. Lyonesse es un mundo mágico, el de las Islas Elder (desde las que navegaron hasta Bretaña los antecesores del rey Arturo). Sus magos, hechiceros, brujas, hadas, demonios, trolls y otros sorprendentes personajes son tan reales como los reyes, princesas, caballeros, campesinos, y el resto de los humanos que pueblan tan vívidamente estas páginas. Con Lyonesse, Jack Vance ha escrito la gran obra dedicada exclusivamente a la fantasía que todos sus admiradores estaban esperando.

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Presentación

Toda la literatura es, esencialmente, una obra de fantasía y fruto de la imaginación son sus tramas, personajes y situaciones. Pero en los últimos años se registra un evidente auge de un género etiquetado precisamente como fantasía que, si bien con características propias, puede decirse que ha nacido dentro del ámbito del mundo literario que conocemos como ciencia ficción.

La tendencia del género a inventar universos y civilizaciones distintas ha poblado sus narraciones con elementos fantásticos y con tramas aventureras en las que puede llegar a dominar el «sentido de la maravilla» y el exotismo de las nuevas situaciones. Cuando falta en la ciencia ficción el aspecto más detenidamente científico o la pretensión de justificar racionalmente la especulación que da pie al universo particular descrito en la narración, se dice que nos hallamos ante una obra de fantasía como forma de distinguirla de las pretensiones «explicativas» de la ciencia ficción. Por ello la fantasía se orienta a acentuar el aspecto «descriptivo» en narraciones dominadas por el aspecto mágico y maravilloso en sus personajes y sociedades y reconstruye en muchas de sus obras los enfrentamientos clásicos entre el bien y el mal y las grandes opciones morales y éticas. Los casos paradigmáticos, difundidos esencialmente a través del mundo de la ciencia ficción, son la serie de el señor de los anillos (1954-1955), de J. R. R. Tolkien, y la trilogía de Terramar (1968-1972) de Úrsula K. Le Guin.

Con ello no pretendo negar el carácter específico de la fantasía y su independencia de la ciencia ficción a la que, en cierta forma, incluye. Pero me parece adecuado destacar que su auge actual aparece, en las dos últimas décadas, al amparo de las colecciones especializadas en la ciencia ficción. Durante largos años los aficionados a la ciencia ficción han ido recogiendo también en su mundillo unas narraciones de tipo aventurero que se han etiquetado como «fantasía heroica» o también de «espadas y brujería» en la feliz denominación de Fritz Leiber. La serie de Howard sobre Conan, el multiuniverso de Moorcock, la serie de Fafhrd y el ratonero gris del mismo Leiber, o la del Planeta de Brujas de Norton son ejemplos clásicos de fantasía que algunas veces se han etiquetado como ciencia ficción y publicado también sin ningún reparo dentro de colecciones especializadas en ese género.

Precisamente en el seno de este panorama, Jack Vance es uno de los autores que más fácilmente ha dotado de tramas y explicaciones de tipo fantástico a algunas de sus mejores narraciones de «ciencia ficción». Vance destaca por su facilidad para la creación de mundos y sociedades repletos de multitud de detalles (sus abundantes notas a pie de página dan prueba de ello) que incrementan al mismo tiempo el exotismo y la veracidad de los entornos imaginados. Es cierto que muchas de sus obras de fantasía se etiquetan más fácilmente como «fantasía heroica» y en ellas domina el aspecto aventurero en unos ambientes exóticos. Pero con Lyonesse, Vance ha abordado por fin eso que algunos han empezado a llamar «alta fantasía» en la órbita de las obras de Tolkien y Le Guin ya citadas.

Según él mismo nos cuenta, desde los sueños de la niñez hasta las obras que componen el gran fresco de Lyonesse, la fantasía y el mundo de las Islas Elder se han desarrollado durante toda una vida en la mente de Vance:

Cuando era un niño, a los nueve o diez años, empecé a escribir relatos de hadas que se desarrollaban en el mismo bosque, repleto de magia. Recuerdo haber leído relatos rusos sobre las hadas, también algo de Howard Pyle y parecía algo muy agradable de escribir. Hice además algunos dibujos y mapas, pero era un niño pequeño y nunca terminé esas historias.

Con el tiempo, Vance ha llegado a alcanzar gran reconocimiento como escritor de ciencia ficción, pero con toda seguridad nunca ha olvidado sus sueños de niñez ni su interés por los cuentos de hadas por esos mundos medievales repletos de fantasía y de magia. Mantiene, como muchos, una sorprendente expectación por un mundo escasamente conocido y tan sólo entrevisto a través de sus muchas complejidades. Por otra parte, el mismo Vance reconoce con facilidad que su propia ciencia ficción tiene muchos elementos fantásticos:

Es difícil decir cuándo se acaba la ciencia ficción y empieza la fantasía. Muchos físicos considerarán que el viaje más rápido que la luz es imposible. La «ciencia ficción» es una casa con muchas puertas, muchas ventanas, muchas chimeneas…

Tras la escritura de Los príncipes y los demonios, el propio Vance reconoció que, incluso desde mucho antes, tenía intención de componer una gran saga sobre la magia. Parece ser que concibió la idea incluso antes de la aparición de la tierra moribunda, en el ya lejano 1950. Y las leyendas de Lyonesse se encontraban inevitablemente ligadas a ese proyecto elaborado durante largos años:

Quería escribir un gran libro… tres grandes libros. Por lo que yo sé, antes de ahora nadie ha escrito sobre Lyonesse, y me parece que ya ha llegado el momento. El nombre pertenece a las Islas Elder, mencionadas en las leyendas celtas y bretonas como Hy Brasil e Ys, entronca con las leyendas de Avallon y del ciclo arturiano. Lyonesse es un país en el sur de la isla principal, Hy Brasil. Hay seis o siete islas grandes y veinte o treinta más pequeñas que las rodean, con una superficie total parecida a la de Irlanda. Es un buen lugar para una bella historia de amor mitológica.

El proyecto ha tomado finalmente la forma de tres libros que, en la traducción al castellano, titularemos siguiendo la voluntad de Vance: Lyonesse I: el jardín de Suldrún, Lyonesse II: La perla verde y Lyonesse III: Madouc, criterio no siempre respetado en su edición en inglés. Con ellos concluirá la trilogía, pero el mismo Vance ha advertido que: muy probablemente escribirá otros relatos sobre el mundo de las Islas Elder. Según indican la tradición y las leyendas, las Islas desaparecieron en una gran inundación, pero Vance no desea terminar la trilogía con esa catástrofe:

Me gustan las Islas Elder y la gente que vive en ellas. Si el desastre tiene que ocurrir (el estruendo de la caída de las grandes olas, gritos y alaridos y todo el mundo ahogándose) será sin mi ayuda. Intentaré evitarlo mientras sea posible. Con un lugar como ése uno puede seguir siempre con historias de amor, relatos de baladas y leyendas.

Y esto es, en definitiva, lo que ofrece Lyonesse: relatos de amor y aventura, historias de magos y poderes, una gran saga fantástica en lea que una multitud de personajes se sucede para dar vida a un mundo nuevo.

Lyonesse ha significado siempre misterio, magia y encantamientos. Lyonesse es un mundo mágico. Sus magos, hechiceros, brujas, hadas, (demonios, trolls y otros sorprendentes personajes son tan reales como los reyes, princesas, caballeros, campesinos y el resto de humanos que pueblan tan vividamente estas páginas. Lyonesse es un mundo nuevo cuya descripción nos llega realizada con mano maestra.

En este primer volumen se nos da entrada al fascinante mundo de Lyonesse: los reinos con sus enfrentamientos y alianzas, los personajes con sus ambiciones y debilidades, las historias de amor con sus problemas y satisfacciones, e incluso empezamos a percibir el papel de los magos y sus poderes, en un anticipo de lo que será el eje central del segundo volumen, la perla verde, de próxima publicación en esta misma colección.

Miquel Barceló.

Jack Vance. Fue un escritor estadounidense de ciencia ficción, fantasía y misterio, considerado uno de los más populares e influyentes de su generación. Nació el 28 de agosto de 1916 en San Francisco, California, y desde joven mostró interés por la literatura y la música. Estudió física y periodismo en la Universidad de California, Berkeley, pero no se graduó. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en la marina mercante y viajó por el mundo.

Su primera obra publicada fue un relato de ciencia ficción titulado The World-Thinker, que apareció en la revista Thrilling Wonder Stories en 1945. A partir de entonces, escribió más de 60 libros y numerosos cuentos, usando varios seudónimos como Ellery Queen, Alan Wade o John van See. Su obra abarca diversos géneros y subgéneros, desde la space opera hasta la fantasía heroica, pasando por el misterio y el humor.

Entre sus obras más conocidas se encuentran la serie La Tierra moribunda, ambientada en un futuro lejano donde la magia ha reemplazado a la ciencia; la serie Los príncipes demonio, una saga de venganza galáctica; la serie Planeta de aventuras, que narra las peripecias de un explorador espacial en un mundo hostil; y la trilogía Lyonesse, una fantasía épica inspirada en las leyendas artúricas.

Vance recibió numerosos premios y reconocimientos por su obra, entre ellos los premios Hugo, Nébula, Edgar y World Fantasy. En 1997 fue nombrado Gran Maestro por la Asociación de Escritores de Ciencia Ficción y Fantasía de Estados Unidos (SFWA), y en 2001 ingresó en el Salón de la Fama de la Ciencia Ficción y Fantasía. Su estilo se caracteriza por el uso de un lenguaje rico y colorido, una imaginación desbordante y un sentido del humor irónico y sutil.

Vance se casó en 1946 con Norma Genevieve Ingold, con quien tuvo un hijo. Vivió durante muchos años en una casa construida por él mismo en las colinas de Oakland, California, donde también tenía su propio estudio de grabación. Era aficionado al banyo y al jazz tradicional. En sus últimos años sufrió una ceguera progresiva que le impidió seguir escribiendo. Murió el 26 de mayo de 2013 a los 96 años.