El loco

El loco, filosofía de Gibran Khalil Gibran

Resumen del libro: "El loco" de

Despojados de las máscaras que ocultan nuestros sentimientos y emociones, nos enfrentamos por primera vez a las grandezas y miserias de nuestra alma. Surge entonces en cada uno de nosotros un loco dispuesto a experimentar la libertad de vivir sin pretextos ni ocultaciones, y, sobre todo, sin la necesidad de que nos comprendan, porque cuando nos comprenden, encasillan y esclavizan algo de nosotros. Y es ‘El loco’ quien precisamente encarna ese despojamiento, quien pone al descubierto lo más hondo y subjetivo de cada uno. Aparece para recordarnos que lo esencial habita cerca de nosotros y que podemos recorrer nuestro propio camino. Cada narración constituye un mensaje muy simple, directo y no exento de ironía, destinado a hacernos reflexionar y a descubrir nuevos horizontes.

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ME PREGUNTAS CÓMO…

Me preguntas cómo me volví loco. Ocurrió así:

Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que se habían robado todas mis máscaras, las siete máscaras que había modelado y usado en siete vidas.

Huí sin la máscara por las atestadas calles gritando: “¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!”

Hombres y mujeres se reían de mí, y algunos corrieron a sus casas temerosos de mí.

Y cuando llegué a la plaza del mercado, un muchacho de pie sobre el techo de una casa, gritó: “¡Es un loco!”

Alcé la vista para mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo. Por primera vez el sol besó mi rostro desnudo, y mi alma se inflamó de amor por el sol y ya no deseé más mis máscaras. Como en éxtasis grité “¡Benditos, benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!”

Así fue como me volví loco.

Y he hallado libertad y salvación en mi locura, la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestro.

DIOS

En tiempos muy antiguos, cuando el primer estremecimiento del lenguaje llegó a mis labios, ascendí a la montaña sagrada y hablé a Dios, diciendo “Señor, yo soy tu esclavo. Tu voluntad oculta es mi ley y te obedeceré eternamente”.

Pero Dios no respondió, y se alejó de mí como si fuera una poderosa tempestad.

Y después de mil años ascendí a la montaña sagrada y, de nuevo, hablé con Dios, diciendo: “Creador, yo soy tu creación. Del barro me formaste y a ti debo cuanto soy”.

Y Dios no respondió, y se alejó como un millar de alas veloces.

Y después de mil años trepé a la montaña sagrada y hablé con Dios otra vez, diciendo: “Padre, yo soy tu hijo. Con compasión y amor me diste nacimiento, y mediante mi amor y devoción heredaré tu reino”.

Y Dios no respondió, y se esfumó como la niebla que cubre las montañas lejanas.

Y después de mil años trepé a la montaña sagrada y, de nuevo, hablé con Dios, diciendo: “Mi Dios, mi objetivo y mi realización; yo soy tu ayer y tú eres mi mañana. Soy tu raíz en la tierra y tú eres mi flor en el cielo, juntos crecemos ante la faz del sol”.

Entonces Dios se inclinó hacia mí, y murmuró en mis oídos palabras de dulzura; y así como el mar acoge al arroyuelo que corre a su encuentro, así él me acogió.

Y cuando bajé a los valles y planicies allí también estaba Dios.

El loco – Gibran Khalil Gibran

Gibran Khalil Gibran. Nacido el 6 de enero de 1883 en la aldea libanesa de Bisharri, emerge como el poeta del exilio. De humilde origen maronita, su infancia tranquila y sensible se teje con la influencia del arte y el conocimiento universal transmitidos por su abuelo. A los once años, una migración hacia Estados Unidos le abre nuevos horizontes, desatando su destreza tanto en la pluma como en el lienzo.

Establecido en Boston, Gibran cultiva el inglés y, al regresar a Líbano en 1898, perfecciona el árabe y el francés. Su vida transcurre entre la espiritualidad de la religión maronita, la influencia de la filosofía alemana y el enriquecimiento cultural de Europa, especialmente París. En 1910, de nuevo en Boston, la fundación de la sociedad política "El eslabón de oro" refleja su deseo de liberar a los árabes del dominio otomano.

Gibran, una amalgama de influencias que abarcan desde el misticismo sufí hasta el arte romántico, comienza a destacar como artista y escritor. La creación de la "Liga Literaria" en 1920 y su traslado a Nueva York consolidan su presencia en la escena literaria. Su obra cumbre, "El Profeta," publicada en 1923, resuena con filosofía y poesía, trascendiendo fronteras y generaciones.

La década de 1920 marca la dualidad de Gibran: enfrenta desafíos económicos, pero su creatividad florece. "Arena y Espuma" y "Jesús, el Hijo del Hombre" son testimonios de su capacidad para fusionar lo espiritual y lo terrenal. Sin embargo, las dificultades económicas y su salud se ven afectadas, aunque su amor por su tierra natal persiste.

Gibran fallece el 10 de abril de 1931 en Nueva York, dejando tras de sí una legendaria contribución literaria. Su obra, traducida a más de cuarenta idiomas, ha influido en generaciones y perdura en la contracultura, siendo un faro de sabiduría universal.