Poesía

Ofertorio

La Habana convida
La Habana convida

A Dios,
amor que, dándose,
crece.
A mis padres,
por tanto amor.
A ti, Pelusa,
por mucho más
que sustanciarme la ciudad.
A cuantos logran ver
en una ciudad
la esencia de todas.

Si el verso es sombra, ¿qué hace con el mío
la luz?… Si es luz… ¿la luz por qué lo extraña?
¡Quien besar puede, bese y deje el frío

símbolo, el beso escrito!… ¡En la maraña
del mapa no está el agua azul del río,
ni se apoya en su nombre la montaña!…

Dulce María Loynaz

Bajar por mi calle Acosta
de la Muralla a la mar,
mi menorah, mi sillar,
mis tejaroces, mi imposta
de un arco que nada agosta,
ligeras incurbaciones
de Compostela, visiones
de Peña Pobre a bahía,
cada plaza, nombradía,
oasis de fundaciones

sobre lo aruaco, maracas
de areíto confluyente,
mayohuacán refulgente
de cafetales y pacas,
mareas que me entresacas
con mis manglares y arenas,
mi Jesús del Monte, venas
de la hoja que en el humo
es sahumerio, me consumo
traduciendo risas, penas

de ti, ciudad que recorro
de Altahabana a Reloj Club,
arqueología en lo sub-
terráneo del aire, corro
sin apuro, me descorro
en velos de tus esquinas
cuando invisible caminas
con tantas pulsando en mí,
ciudades donde nací
y conmigo peregrinas

sajada por la tristeza
de tantas emigraciones,
delta de generaciones
entre uafai y fijeza,
carné, visa, la certeza
del crucero y del solar,
mojito, salsa, gozar
Buena Vista Social Club,
Fundación Havana Club
con calesa y el rumbear

de balcones frente a frente,
hoteles y cuartería,
aeropuerto, la sangría
de extrañar a tanta gente
para no ahogar la simiente
de ceiba fundacional,
mangle sureño, raigal,
donde el espejo no llega,
almendrones en la siega
de la lucha, carnaval

entre el lujo y apagones,
reguetón, pachanga, fiesta
de la soledad se apresta
contoneándose con rones
de silencios, alerones
de un avión en la mirada,
cuánto escucha la parada,
el beso que se perdió,
el abrazó que voló
mientras oteas varada

en ti misma y navegando,
ciudad-barca, si supieras
cuánto te amo, si entendieras
que en mis pasos hilvanando
voy tu retrato abrazando
en un rostro todos, soy
espejo por donde voy
de los signos que sustancian
tus palabras, se me escancian
tantas villas y me doy

en tus piedras, esculturas
de cemí, oricha, cruz,
media luna, tenue luz
de menorah, sepulturas
de sucesivas conjuras,
tus logias, tu Romerillo,
tu Espada, tu Tejadillo,
tu Kibú, tus Convenciones,
tus carnavalizaciones
de la memoria en el trillo

del choteo, Malecón
inmenso reclinatorio
siempre a mitad del jolgorio
y la lágrima, canción
con todos, tus hijos son
ajiaco que desespera
por descansar en la espera
de un llegar siempre lejano,
soy la sierra, soy el llano,
paso entre la gozadera

archivando tus alientos,
las piedras que el río trae,
cuanto cayendo no cae
y resuena en los cimientos,
tus luces, abatimientos,
atrio inmenso, deambular
por Acosta es iniciar
la Bienal que de ti misma
has logrado, duele el cisma
de tus hijos al llorar

mirada tan silenciosa,
Martí ecuestre, Cacahual,
te sustancias en cendal
con un túnel en la rosa,
tu Cristo, tu guapachosa
costumbre de la evasión
del dolor, instalación
de tu amniótica bahía,
arte pobre en sillería
cual altar de la ilusión

con mareas que acarician
de tu Jaruco a tu Anafe,
un dolor que no me zafe
de amarte, cuanto codician
otros labios no me envician
en sabrosas chicas guapas
ni la cintura de tapas
cuando la noche es un arco
de risa y silencio parco,
arqueología de capas

en mis pasos que te abrazan,
también las redes sociales,
las reformas sustanciales
que algunos temen, aplazan,
creyendo que se desplazan
los ejes de la pobreza,
nunca habrá mayor torpeza
que arar lento hacia el pasado,
el futuro está empezado,
las voces de la corteza

traslucen polifonía
en la savia de tus ramas
que se extienden, te derramas
en íntima letanía
de tu mármol, quién diría,
ciudad-isla, rent a room,
vitral por donde ningún
color ha estado de más,
orígenes que serás
de tu horizonte según

el delta de tu memoria,
vocación de comulgar
con el silencio al hablar,
complejidad de la escoria
en tan irónica noria,
tu generación on-off
ha trascendido a desof,
oleajes crepusculares,
tantas villas, tantos lares,
centros históricos que of

course navegan por dentro
con la mirada radial,
modernidad conopial
de un clic derecho en el centro
de la esperanza, me adentro
en tu espejo, soledad
de quien guía la hermandad
de nostalgia que ilumina
la noche oscura, camina
el alma por la piedad

de extrañar cada lugar,
no hay centro, todas me fundan
desde lo aruaco, me inundan
y salvan de naufragar
con el ancla, todo mar
es costa hacia lo infinito,
multiplicidad del rito
con que fluyendo te abrazo,
ciudad que vivo sin lazo,
en ti muero y resucito.

Julio 3, 2018 martes 7:45 am/ Julio 4, miércoles 5:11 pm 
Güines.

José Antonio Martínez Coronel.

Narrador, poeta y ensayista. Licenciado en Lengua y Literatura Francesas. Miembro de la UNEAC. Miembro del Consejo de Redacción de la revista Habáname. Ganador .de numerosos premios y menciones y autor de los libros de cuentos: Los hijos del silencio, Edipo y la esfinge, Quiéreme mucho, Al oeste del algarrobo, Iridiscencia, Inkarrí, ¡Ay, Mamá Inés!; las novelas: Palimpsesto, La paz de los vitrales, Los hijos de Medea y los libros de ensayo: Estaba la Pájara Pinta y El paisaje que somos. Incluido en numerosas antologías, entre ellas: Entre los poros y las estrellas y País con literas. Con laEditorial Primigenios (Miami) ha publicado los cuadernos de poesía: Donde el espejo no llega, Las arenas del tiempo, Las dunas de la espera y A veces, cuando el silencio.