El halcón maltés

El halcón maltés - Dashiell Hammet

El halcón maltés es una de las más conocidas novelas de Dashiell Hammett. Icono de la novela negra y policíaca, fue publicada en 1930 poco después de La llave de cristal y forma, junto con esta, la parte más popular de su obra. El Halcón Maltés, que da nombre a la novela, es una supuesta estatuilla con figura de halcón incrustada de piedras preciosas que los caballeros de la Orden de Malta regalaron al emperador Carlos V en 1530. La novela se desarrolla en la ciudad de San Francisco, donde un puñado de delincuentes, no todos traficantes de arte, siguen la pista a dicha joya. Sam Spade, el protagonista de El halcón maltés, es, sin duda alguna, el personaje más conocido de Dashiell Hammett. Detective privado que hace gala de la dureza y brutalidad de un hombre acostumbrado a abrirse camino a codazos en los ambientes más hostiles y que parece apreciar menos la propia vida que el dinero.

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1. SPADE & ARCHER

SAMUEL SPADE tenía larga y huesuda la quijada inferior, y la barbilla era una V protuberante bajo la V más flexible de la boca. Las aletas de la nariz retrocedían en curva para formar una V más pequeña. Los ojos, horizontales, eran de un gris amarillento. El tema de la V lo recogía la abultada sobreceja que destacaba en medio de un doble pliegue por encima de la nariz ganchuda, y el pelo, castaño claro, arrancaba de sienes altas y aplastadas para terminar en un pico sobre la frente. Spade tenía el simpático aspecto de un Satanás rubio.

—¿Sí, cariño? —le dijo a Effie Perine.

Era una muchacha larguirucha y tostada por el sol. El vestido de fina lana se le ceñía dando la impresión de estar mojado. Los ojos, castaños y traviesos, brillaban en una cara luminosa de muchacho. Acabó de cerrar la puerta tras de sí, se apoyó en ella y dijo:

—Ahí fuera hay una chica que te quiere ver. Se llama Wonderly.

—¿Cliente?

—Supongo. En cualquier caso, querrás verla. Es un bombón.

—Adentro con ella, amor mío —dijo Spade—, ¡adentro!

Effie volvió a abrir la puerta y salió al primer despacho, conservando una mano sobre la bola de la puerta, en tanto que decía:

—¿Quiere usted pasar, miss Wonderly?

Una voz dijo «gracias» tan quedamente que sólo una perfecta articulación hizo inteligible la palabra, y una mujer joven pasó por la puerta. Avanzó despacio, como tanteando el piso, mirando a Spade con ojos del color del cobalto, a la vez tímidos y penetrantes.

Era alta, cimbreña, sin un solo ángulo. Se mantenía derecha y era alta de pecho. Iba vestida en dos tonos de azul, elegidos pensando en los ojos. El pelo que asomaba por debajo del sombrero azul era de color rojo oscuro, y los llenos labios, de un rojo más encendido. A través de su sonrisa brillaba la blancura de los dientes.

Spade se levantó, saludó inclinándose y señaló con la mano de gruesos dedos el sillón de roble junto a la mesa. Era alto, al menos de seis pies de estatura. El fuerte declive redondeado de los hombros hacía que su cuerpo pareciera casi cónico —no más ancho que gordo— e impedía que la americana recién planchada le sentara bien.

—Gracias —dijo la muchacha en un murmullo, antes de sentarse en el borde de madera del sillón.

Spade se dejó caer en su sillón giratorio y le hizo dar un cuarto de vuelta para quedar de frente a la muchacha, sonriendo cortésmente. Sonreía sin separar los labios. Todas las uves de su rostro se hicieron más largas.

Dashiell Hammett. Nació el 27 de mayo de 1894 en el condado de St. Mary’s (Estados Unidos). Sin una educación formal, trabajó como mensajero para los ferrocarriles de Baltimore y Ohio, fue dependiente, mozo de estación y trabajador en una fábrica de conservas entre otros oficios. En 1915, entra en la «Pinkerton’s National Detective Agency» de Baltimore. En Junio de 1918, abandona Pinkerton y se alista en el ejército. Después de servir en la Primera Guerra Mundial, se instaló en San Francisco en donde trabajó como detective y en publicidad.

Consiguió prestigio literario y sus novelas aparecieron con los honores de la tapa dura entre 1929 y 1931; así, la más popular de todas, El halcón maltés, y las también excelentes Cosecha roja y La llave de cristal. Es el inventor de la figura del detective cínico y desencantado de todo. Corrían los tiempos del nacimiento de la novela negra, un movimiento literario en que se adoptaba el enfoque realista y testimonial para tratar los hechos delictivos. Fue el fundador de tal corriente y su más egregio representante. No solo gozó del reconocimiento popular, también críticos serios elogiaron su trabajo.

En 1942 vuelve ejército durante la Segunda Guerra Mundial. Siendo un veterano físicamente disminuido y víctima de la tuberculosis, luchó por ser admitido y pasó la mayor parte de la guerra como sargento en las Islas Aleutianas.

En 1937 se afilió al Partido Comunista de los Estados Unidos de América. Reconocido como izquierdista, en 1951 pasó seis meses en la cárcel por rechazar atestiguar en el Civil Rights Congress. En 1953, volvió a rechazar contestar a preguntas del comité del senador Joseph McCarthy.

Su compañera sentimental fue la escritora Lillian Hellman con la que vivió más de treinta años.

Dashiell Hammett falleció el 10 de enero de 1961 en el Hospital Lennox Hill en Nueva York, debido a un cáncer de pulmón.

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El halcón maltés

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