Realismo Mágico

El mentiroso

Elena Garro

El camión Flecha Roja iba muy aprisa cruzando campos verdes. Cuando se detuvo junto a unos árboles le dije a mi mamá: «Voy a hacer de las aguas», y ella dijo: «Ve»...

La balanza de los Balek

Heinrich Böll

En la tierra de mi abuelo, la mayor parte de la gente vivía de trabajar en las agramaderas. Desde hacía cinco generaciones, pacientes y alegres generaciones que comían queso de cabra, papas y, de cuando en cuando, algún conejo...

La maldición de Kylemore

Jacinta Cremades

"La Maldición de Kylemore" de Jacinta Cremades es un cautivador viaje a través de secretos enterrados, promesas quebrantadas y un misterioso pasado que sigue acechando. Ambientada en París en 2006, la historia sigue a Adriana, una aspirante a escritora, que recibe una invitación inesperada para el matrimonio de su amiga Gela, que se llevará a cabo en la enigmática abadía de Kylemore, en Irlanda. Este lugar no ha sido seleccionado al azar, ya que las tres amigas, incluyendo a Ida, compartieron en este internado una estancia escolar marcada por eventos misteriosos. La trama se desenvuelve con maestría, ya que el atrevimiento de Gela despierta el interés y la intriga de las protagonistas. La narrativa se teje entre el presente y el verano de 1994, cuando las tres amigas descubrieron la trágica historia de los Henry, la familia que habitaba la abadía en ese entonces. La premisa es sutilmente enriquecida por la promesa que las amigas se hicieron durante su estancia escolar: renunciar al matrimonio para preservar sus vidas. Cremades despliega…

La última niebla

María Luisa Bombal

No me sabía tan blanca y tan hermosa. El agua alarga mis formas, que toman proporciones irreales. Nunca me atreví antes a mirar mis senos; ahora los miro. Pequeños y redondos, parecen diminutas corolas suspendidas sobre el agua...

El mundo urbano

Franz Kafka

Oscar M, un estudiante ya mayor —quien lo miraba de cerca, quedaba aterrorizado ante sus ojos—, permanecía un mediodía invernal en una plaza vacía en plena tormenta de nieve, con su abrigo de invierno, una bufanda alrededor del cuello y un gorro de piel en la cabeza...

Alba entre las ramas desnudas

Italo Calvino

"Volvió a su casa, se metió entre las sábanas, muy despacio, junto a su mujer que hubiera seguido roncando aunque se acostara un caballo. Pero no conseguía conciliar el sueño: ¿qué sucedería si no se despertaba al alba y su mujer lo encontraba en la cama?..."

La vaca adúltera

Wenceslao Fernández Flórez

"Más de una vez en mis viajes por Holanda, después de ver cómo avanzaban los dos brazos del dique que había de cerrar el Zuiderzée, condenado a desecación, o cómo crecían las ingentes paredes de una nueva esclusa, o cómo rodaban los quesos desde las orillas del canal de Alkamar, para amontonarse en las barcas panzudas y chatas, mi espíritu sentía la apetencia de otros temas..."

Un señor muy viejo con unas alas enormes

Gabriel García Márquez

"Al día siguiente todo el mundo sabía que en casa de Pelayo tenían cautivo un ángel de carne y hueso. Contra el criterio de la vecina sabia, para quien los ángeles de estos tiempos eran sobrevivientes fugitivos de una conspiración celestial, no habían tenido corazón para matarlo a palos..."

Acaso irreparable

Mario Benedetti

"Cuando sonó el teléfono, su brazo tanteó unos segundos antes de hallar el tubo. Una voz en inglés dijo que eran las ocho y buenos días y que los pasajeros correspondientes al vuelo 914 de LCA serían recogidos en la puerta del hotel a las 9 y 30, ya que la salida del avión estaba anunciada «en principio» para las 11 y 30..."

El Duende

Elena Garro

"Eva la había engañado. «Estoy envenenada», se repitió mirando a su hermana, que ignorante de su suerte seguía jugando con el agua. La presencia de su muerte próxima la asombró. Pronto empezaría a caer cabeza abajo por los siglos de los siglos. ¿Quién iba a darle la mano?..."

El coronel no tiene quien le escriba

Gabriel García Márquez

"El coronel no tiene quien le escriba" es una novela inolvidable que nos sumerge en el mundo de la desesperación, la esperanza y la lucha cotidiana. Escrita por el renombrado autor colombiano Gabriel García Márquez, esta obra maestra literaria nos transporta a un pequeño pueblo olvidado en algún lugar de América Latina, donde el tiempo se ha detenido y la pobreza y la opresión son moneda corriente. La historia gira en torno a un anciano coronel retirado y su esposa enferma, quienes se enfrentan a la cruel realidad de vivir en la miseria y la incertidumbre. A medida que avanza la narración, García Márquez despliega su genio narrativo para mostrarnos la lucha diaria del coronel por sobrevivir, la persistencia de su esperanza y su afán por cobrar una pensión que le es debida por sus años de servicio en el ejército. El coronel, un hombre digno y obstinado, es un personaje que encarna la lucha y el valor de aquellos que se ven obligados a enfrentarse a la adversidad. A…

La caza del carnero salvaje

Haruki Murakami

La caza del carnero salvaje es una novela del escritor japonés Haruki Murakami, publicada en 1982. Es la tercera parte de la llamada Trilogía del Ratón, que incluye también Escucha la canción del viento y Pinball 1973. En esta obra, Murakami mezcla el realismo con elementos fantásticos y surrealistas, creando un mundo donde lo cotidiano y lo extraordinario conviven. El protagonista es un publicista de Tokio que lleva una vida rutinaria y sin sentido. Un día recibe una carta de un viejo amigo, el Ratón, que le anuncia su suicidio y le pide que busque un carnero especial que tiene el poder de poseer a las personas. El publicista se embarca en una aventura por las montañas de Hokkaido, acompañado por una misteriosa mujer con unas orejas perfectas. En su viaje se encontrará con personajes insólitos, como el Hombre Carnero, el Jefe o el Profesor, y tendrá que enfrentarse a sus propios fantasmas del pasado. La novela es una reflexión sobre la identidad, la soledad y la búsqueda de sentido…

Diálogo del espejo

Gabriel García Márquez

"Con la bata puesta, ya frente al lavabo, un rostro somnoliento, desgreñado y sin afeitar, le echó una mirada aburrida desde el espejo. Un ligero sobresalto le subió, como un hilillo frío, al descubrir en aquella imagen a su propio hermano muerto cuando acababa de levantarse. El mismo rostro cansado, la misma mirada que no terminaba aún de despertar..."

Sí me tocaras el corazón

Isabel Allende

"Cuarenta y siete años más tarde, cuando Hortensia fue rescatada del foso donde había permanecido sepultada y los periodistas viajaron de todas partes del país para fotografiarla, ni ella misma sabía ya su nombre ni cómo llegó hasta allí..."

La fraga de Cecebre

Wenceslao Fernández Flórez

"Todas las plantas del bosque comentaron al nuevo vecino y convinieron en que debía de tratarse de un ejemplar muy importante. Una zarza que se apresuró a enroscarse en él declaró que en su interior se escuchaban vibraciones, algo así como un timbre que sonase a gran distancia, como un temblor metálico del que no era capaz de dar una descripción más precisa porque no había oído nada semejante en los demás troncos a los que se había arrimado. Y esto aumentó el respeto en los otros árboles y el orgullo de tenerlo entre ellos."

El otoño del patriarca

Gabriel García Márquez

El otoño del patriarca es una novela del escritor colombiano Gabriel García Márquez, publicada en 1975. La novela narra la vida y la muerte de un anciano dictador que gobernó con mano de hierro un país ficticio del Caribe durante más de un siglo. La novela se divide en seis capítulos, cada uno centrado en un aspecto diferente de la personalidad y el poder del dictador. El primero relata su infancia miserable y su ascenso al poder con el apoyo de los ingleses y los estadounidenses. El segundo describe su relación con su madre, Bendición Alvarado, a quien venera y canoniza tras su muerte. El tercero cuenta su romance con Leticia Nazareno, una novicia que se convierte en su esposa y madre de su único hijo legítimo, y que es asesinada por una conspiración de sus enemigos. El cuarto muestra su faceta de amante insaciable, que mantiene un harén de más de mil concubinas y numerosos hijos bastardos. El quinto revela su afición por la poesía y la música, así…

Aquí se respira bien

Mario Benedetti

"A las diez de la mañana de un miércoles, el Prado está tranquilo. Tranquilo y desierto. Hay momentos tan calmos que el ruido más cercano es el galope metálico de un tranvía de Millán. Luego un viento cordial hace cabecear dos pinos gemelos y arrastra algunas hojas sobre el césped soleado. Nada más."

El oro de Tomás Vargas

Isabel Allende

Descubre la historia de Tomás Vargas, un hombre que guarda sus ahorros en oro enterrándolos en lugar de confiar en los bancos. Acompaña a Tomás en su vida diaria y descubre cómo sus decisiones afectan su destino.

El robo de Tiztla

Elena Garro

"El jefe de la policía pareció desconcertado. Insistió en mirar con ojos vidriosos a Fili y ésta agachó la cabeza, entornó los párpados y se acomodó las trenzas sobre el pecho. El hombre miró a su derredor e hizo una especie de mueca, que quiso ser sonrisa, a la señora y a sus hijas, que escuchaban el interrogatorio con aire distraído, como si no les interesara lo más mínimo. Ahora era el turno de Carmen, la cocinera."

El amigo (1808)

Manuel Mujica Lainez

"Una ráfaga de viento sube los escalones a galope, y el muchacho se dobla. Las pinceladas del candil bajo el cual se ha detenido muestran la lividez de sus pómulos y de sus ojeras."

Tubal-Caín forja una estrella

Gabriel García Márquez

"Porque el miedo se había detenido como una orilla de metal en sus vértebras, podía saber ahora que iba a sucumbir. Un calofrío que nació en sus uñas comenzó a subir livianamente, como un vaho de éter por sus pantorrillas, por sus muslos —¡sus muslos!—, dejando en su rumbo vertical una temblorosa región que más tarde sus pies, sus piernas, no eran ya, los iba convirtiendo en cemento."

El hombre que parecía un caballo

Rafael Arévalo Martínez

"¡Oh, las cosas que vi en aquel pozo! Ese pozo fue para mí el pozo mismo del misterio. Asomarse a un alma humana, tan abierta como un pozo, que es un ojo de la sierra, es lo mismo que asomarse a Dios. Nunca podemos ver el fondo. Pero nos saturamos de la humedad del agua, el gran vehículo del amor; y nos deslumbramos de luz reflejada."

El día que fuimos perros

Elena Garro

"Y saltó a mi cama para mirarme de cerca. El pelo rubio le cubría la frente. De mi cama salió al suelo, se puso un dedo en los labios y penetró con cautela por el día que avanzaba paralelo al otro. Yo la seguí. Nadie. El día estaba solo y era tan temible como el otro. Los árboles quietos, el cielo redondo, verde como una pradera tierna, sin nadie también, sin un caballo, sin un jinete, abandonado."

Eva está dentro de su gato

Gabriel García Márquez

"Maldijo a sus antepasados. Ellos tenían la culpa de su vigilia. Ellos, que habían transmitido esa belleza invariable, exacta, como si después de muertas las madres sacudieran y renovaran las cabezas para injertarlas en los troncos de las hijas."

Crepúsculo (1644)

Manuel Mujica Lainez

"Y las indias… En su estancia de San Bartolomé había una india más delicada, más sutil que las blancas. Millares de vacunos pueblan hoy esa heredad cordobesa de San Bartolomé. ¿Para qué los quiere, si todo se reduce a hacerse aire con el abanico de su mujer y a soñar?"

La semana de colores

Elena Garro

"No era verdad. Había días mejores para morir. El martes era delgadito y transparente. Si morían en martes, verían a través de sus paredes de papel de china los otros días, los de adelante y los de atrás. Si morían en jueves, se quedarían en un disco dorado dando vueltas como en los «caballitos» y verían desde lejos a todos los días."

Parturient montes

Juan José Arreola

Entre amigos y enemigos se difundió la noticia de que yo sabía una nueva versión del parto de los montes. En todas partes me han pedido que la refiriera, dando muestras de una expectación que rebasa con mucho el interés de semejante historia...

La tercera resignación

Gabriel García Márquez

Allí estaba otra vez ese ruido. Aquel ruido frío, cortante, vertical, que ya tanto conocía pero que ahora se le presentaba agudo y doloroso, como si de un día a otro se hubiera desacostumbrado a él...

La sierva del padre

Carlos Fuentes

Este pueblo es irrespirable. Uno diría que a la altura de más de tres mil metros el aire sería el más puro. No es así y uno lo entiende. El volcán es un sacerdote de cabeza blanca y túnica negra. Vomita lo mismo que come: soledad cenicienta. La proximidad del cielo lo oprime a uno aquí en la tierra...

El espejo de Lida Sal

Miguel Ángel Asturias

Los ríos van quedando sin resuello al decaer el invierno. Al blando resbalar de las corrientes sustituye el silencio seco, el silencio de la sed, el silencio de las sequías, el silencio de láminas de agua inmovilizada entre los islotes de arena, el silencio de los árboles que el calor y el viento tostado del verano caliente hacen sudar hojas, el silencio de los campos donde los labriegos dormitan desnudos y sin sueño...