La llamada de lo salvaje

La llamada de lo salvaje, una novela de Jack London

Resumen del libro: "La llamada de lo salvaje" de

Buck, el perro vigoroso que, víctima de una traición, ha caído en manos de los buscadores de oro, demuestra con la devoción hacia su amo que los perros pueden ser más humanos que los hombres. Muerto su amo, seguirá la llamada del instinto, de la naturaleza ancestral y salvaje, para unirse a su hermano el lobo. Como ha escrito Oriana Fallaci, esta novela violenta, sentimental y cruel es un himno a la libertad absoluta.

Libro Impreso EPUB

Un perro llamado Buck

Jack London tenía veintiséis años cuando, a finales de 1902, se puso a trabajar en un cuento corto. Quería narrar, en cuatro o cinco mil palabras, la historia de un perro criado en un ambiente civilizado, colocado de pronto en las soledades del ártico y obligado a luchar por sobrevivir. Como le había dicho a su editor, George Brett, no tenía intención de escribir más sobre sus experiencias en el Klondike, región del Canadá que pocos años antes había sido el escenario de la fiebre del oro. El tema, creía él, estaba literariamente agotado, como lo estaban los filones de oro que habían atraído a tantos aprendices de minero.

Al principio, London planteó esta nueva historia como una pieza complementaria del relato Diablo. Un perro, publicado por él en el Cosmopolitan Magazine de junio de ese mismo año, donde había contado la feroz enemistad entre un perro y su amo, dos criaturas igualmente salvajes, y que terminaba con la muerte de ambos. Aquel relato, que en 1904 sería rebautizado como Bâtard, por el nombre del perro, era en cierto modo un ensayo sobre la reacción de un animal al trato que recibe de un hombre. Pero algunos lectores se habían quejado de cómo London había descrito el comportamiento del perro, y el autor quería ofrecer un retrato más favorable de la especie canina.

La historia de Buck, un perro mitad San Bernardo y mitad pastor escocés que acaba llevando la vida de un lobo, se le escapó casi desde las primeras páginas. Pronto comprendió que tenía entre manos una narración más vigorosa, que requería una extensión mayor, y decidió dejarse llevar. La historia fluyó naturalmente, con poderosa sencillez, a un ritmo de mil palabras diarias, como era su costumbre, y en menos de cinco semanas se convirtió en una novela corta, de unas 32.000 palabras.

No la revisó. No necesitaba hacerlo, porque estaba seguro de lo que había hecho. Suele considerarse que la frase final de La llamada de lo salvaje es la más vibrante de las escritas por Jack London, y cuesta poco imaginar que la mañana en que terminó el libro debió de ser uno de los momentos más emocionantes de su vida interior:

«Cuando llegan las largas noches de invierno y los lobos siguen a sus presas en los valles más bajos, se le puede ver (a Buck) corriendo al frente de la manada, a la pálida luz de la luna o bajo el resplandor de la aurora boreal, como un gigante entre sus compañeros, mientras de su garganta brota el canto del mundo primitivo, que es el canto de la manada».

Envió un ejemplar del manuscrito a su editor de Macmillan, George Brett, y otro al semanario Saturday Evening Post. Ambos aceptaron con rapidez. Brett propuso comprar los derechos norteamericanos del libro por dos mil dólares, práctica bastante común en aquella época. A cambio, Macmillan asignaría un presupuesto mayor que el ordinario para publicidad, lo cual beneficiaría a las posteriores obras de London, autor que en aquel momento resultaba extraordinariamente prometedor.

London tampoco vaciló en aceptar la oferta de Brett. Aunque estaba muy orgulloso del texto, era consciente de que, después de todo, el protagonista era un perro, y la novela tenía la tercera parte de la extensión de una novela corriente. Brett insinuó que el libro se vendería mejor con otro título, pero respetó la decisión de London al comprobar que este se mantenía firme.

El Saturday Evening Post pagó 750 dólares por la publicación en forma de serial. Así pues, La llamada de lo salvaje se publicó en cuatro números del semanario, entre el 20 de junio y el 18 de julio de 1903, y en agosto apareció en forma de libro. La primera edición norteamericana, de diez mil ejemplares, se agotó el mismo día de su llegada a las librerías. Desde entonces nunca ha estado fuera de impresión, y sigue siendo leído y comentado en las escuelas estadounidenses.

La llamada de lo salvaje – Jack London

Jack London. El apasionante novelista y cuentista estadounidense nacido como John Griffith Chaney en 1876, dejó una huella indeleble en la literatura con obras atemporales. Su seudónimo, Jack London, es sinónimo de aventura, supervivencia y una profunda conexión con la naturaleza.

En su periplo hacia la fama literaria, London se lanzó a una búsqueda de oro en Alaska en 1897. Aunque el oro resultó esquivo, las experiencias vividas durante esta odisea fueron el crisol que forjó su futuro como escritor. La convalecencia de su regreso, marcada por la enfermedad y el fracaso, fue el catalizador que lo impulsó hacia la literatura.

Su obra cumbre, "La llamada de la selva" (1903), personifica la aventura romántica y la narración realista. London, no solo un testigo de la naturaleza, se convirtió en su intérprete, llevando al lector a enfrentarse dramáticamente a la supervivencia humana en ambientes extremos.

La influencia literaria de London se nutrió de lecturas heterodoxas que abarcaron desde Kipling y Spencer hasta Darwin, Malthus, y Nietzsche. Este cóctel intelectual le otorgó una perspectiva única, fusionando el socialismo con el espíritu aventurero y, de manera controvertida, defendiendo la "raza anglosajona".

El epicentro de su cosmovisión literaria yace en la implacable lucha por la vida en la frontera de Alaska. Sus relatos capturan la crueldad de la selección natural, la esencia del ser humano librado a sus instintos casi salvajes. A través de títulos como "El silencio blanco", London transporta al lector a entornos donde la naturaleza y el hombre convergen en una danza feroz.

No obstante, London no se limita a los confines helados de Alaska. Su pluma también danza en las cálidas islas de los Mares del Sur, explorando la diversidad de la naturaleza humana en un lienzo tropical. Jack London, un visionario literario, deja tras de sí un legado que trasciende las páginas, convirtiéndolo en un eterno compañero de aquellos que buscan la esencia de la vida en las palabras de un maestro de la aventura literaria.

Cine y Literatura
La llamada de lo salvaje

La llamada de lo salvaje

Dirección: