Poetas

Poesía de Chile

Poemas de Rosabetty Muñoz

Rosa Betty Muñoz (Ancud, 9 de septiembre de 1960),​ es una poeta y profesora chilena, vinculada a los movimientos culturales Chaicura de Ancud, Aumen de Castro​ e Índice y Matra de Valdivia.

CASA DE CITAS

Oscurece y las piezas inician movimiento.
Suenan
a veces ríos dulces
a veces ocarinas
o violenta sangre en oleadas.
Hasta el encajar de unos dedos entre el cabello
parece oírse.
Medusas transitan aèreas
pegándose en las superficies a su paso.

Ferviente esta casa
navega con las ventanas abiertas
de par en par.

Oveja a tropezones

Tengo miedo.
Miedo de los malos caminos
de las equivocaciones que reciben
a brazos abiertos nuestros sueños.
Espero más de lo que puedo decir
y desde que dejé de ser posibilidad
ante el abismo de ojos detenidos
siento una brumosa sensación
de amarras y telarañas.

PAISAJE

Parece tan húmedo
el bosque pintado en la pared.
Incluso, cerrando los ojos,
el lago se vuelve navegable
y saltan peces sin carnada al bote.
La marea roja se retira
y estamos otra vez llenos de sueños.

A veces basta un ruido exterior
o un ligero movimiento
para que se evaporen
sillones hundidos, cortinas
luces de colores
humores descompuestos
y giren en caleidoscopio,
los días mejores.

Solidaria

Esta casa habla.
Más bien junta sus esquinas
en un esfuerzo conmovedor.
Cruje su madera,
suenan las bisagras
mientras cruza la pena
de una pieza a otra
arrastrando los pies.

BALBUCEOS

Los objetos me persiguen
Arremolinados.
Se debilita mi cascada.
Balbuceo. Se agrieta la voz.

Cual caracol que rodea
Su universo de dos metros
Con un hilo de plata,
Esta casa soy yo.

No se crían hijos para verlos morir

Cuando el mar se llevó a sus tres hijos
ella estaba acodada en la media puerta
de su casa, pensando en ollas aladas
y repletas. De pronto cayó en un vacío
del que surgió vieja y encorvada. No
necesitó entrar para vestirse de negro.
Ya estaba recogiendo flores cuando
salió su hombre con la radio en la
mano, desamparado y tembloroso.

Ella es una sábana flotando sobre nosotros.
Nada detiene el remolino que alienta su vuelo.
Desde su vientre deshabitado
los ovarios violeta se abren como flores nocturnas.
La ansiedad es un arrecife
donde acerados corales hieren los cuerpos amados.
Sin hijos bajo sus ojos
quisiéramos las madres
ofrecerle un trozo de pañal
para vendar sus muñones o un arca
donde recoger los alados restos.

Canto a los pastores

Oh! queridos pastores que
pensáis en mí
y tan bien me comprendéis,
Necesito que sigáis decidiendo mis días
defendiéndome de los peligros
que hay fuera del rebaño.
Comprad todas las armas
que se precisen para ello.
Invertid en festivales
y eventos deportivos
toda mi vida de trabajos.
Gracias por los autos
los televisores a color
las barredoras eléctricas
y los juegos electrónicos.

Gracias por las canciones de moda
los libros de ocultismo
las carreras en moto
las reinas de belleza
los superhombres
y el nuevo metro.
Perdonad a las malas ovejas
que no olvidan supuestos dolores
y pretenden malditos ideales y libertades
que no sirven para nada.
No necesitáis castigarlos,
nosotros los abandonaremos:
no leeremos sus libros
no los escucharemos.
Ya veréis como mueren desangrados.
Ayudadme en los pocos momentos difíciles
cuando el televisor se apaga
y estoy, por casualidad, solo.
No permitáis que caiga en la tentación
de volverme loco, como las malas ovejas.

VIGILIA

Obligada a la vigilia
muestro los dientes a la satisfacción.
En vilo
sacar a uñadas la capa del perdón.
En la punta del agrado
rememorar acres residuos
quebrar el gusto
arder.
Sobrevivir es tarea indigna.

Deseo

El deseo es un barco poderoso
arriando anclas y cadenas
en medio de la noche.

Estallando con el estrépito
de las posibilidades.
Bajo el silencio crispado
el ansia apenas perceptible.

Es también, el despliegue de luces
en las islas de canales tan angostos
donde un barco, más que navegar,
acaricia.

AIRE

A través de las hendijas, a veces,
se cuela el amor.

Internada como estoy,
su descarga me sacude.

Hay ovejas y ovejas

Las que comen de cualquier pastizal
y duermen con una sonrisa de satisfacción
en los potreros.
Las que caminan ciegamente
por los caminos acostumbrados.
Las que beben despreocupadas
en los arroyos.
Las que no trepan por pendientes peligrosas.
Esas van a dar lana abundante
en las esquilas
y serán sabrosas invitadas
en las fiestas de fin de año.
Hay también
las que tuercen las patas
buscando campos de margaritas
y se quedan horas y horas
contemplando los barrancos.
Esas balan toda la gran noche de su vida
encogidas de miedo.
Y hay, por fin,
las malas ovejas descarriadas.
Para ellas y por ellas
son las escondidas raíces
y los mejores y más deliciosos pastos.

LO ABISAL DEL BESO

Humedecer en que aleteamos unísonos.
La fugacidad se estaciona
y pájaro en la nieve acurrucado
y estatua de pueblo enmohecida.
Besándonos
retorno al paisaje
éste, de brazos extendidos.

La santa de terciopelo

La Santa vestida de terciopelo
le cuelgan abalorios.
En andas.
Viaja sobre los hombros
y le agitan pañuelos blancos
Sortea temporales
inmóvil.
Fija la mirada.
Fijo el madero portentoso
de su cuerpo.
Sobrepuestos los retazos
de otros rezos.
La pueblan arañas y polillas.
Resplandeciente el rostro
policromado.
Bajo las ropas sagradas
los velos se pudren
y la madera astillada
se consume.

RÍO NOCTURNO

En cascadas el agua se desliza.
Siento el río nocturno atravesado
sobre el techo.
Despertamos cegados.
Un cardumen brilla
suspendido en el aire.
Sobre mis uñas, un círculo
y en el borde de la boca.