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Literatura cubana contemporánea

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Mirta Aguirre

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Poemas

Marinero de la mar

Marinero de la mar
me moriré en un naufragio.
De poco vale un presagio
Cuando es fuerza navegar.
Ay,
no me pesa de la mar
ay,
ni de la muerte me pesa.
Marinero de la mar
yo moriré en un naufragio
¿El presagio?

Ay, el presagio
no lo podré remediar.
Pensadlo.

Para salvar-
me escapando a ese destino
renegaré del marino
corazón con que nací?

 

Poema de la verdad profunda

Tú no entiendes, amigo, tú no entiendes.
Deja que te lo explique, no en palabras
que con palabras no se entiende a nadie
sino a mi modo oscuro, que es el claro.
Así oscura y claramente
lo siento yo:
A mí no me perturba la Rosa de los Vientos.
Bello es el Sur, pero también el Norte
tiene belleza.
Para mi casa en noche está la luna
y con mi vida puedo henchir la tierra
cuando la tierra es árida.
Sé vivir en el viento y en la nube
y beber el agua sobre las hojas.
No siempre se ha de estar alto, como Aldebarán.
Hay que saber doblarse sin partirse.
Saber leer, y luego
saber romper la copa.
La ciudad puede, alguna vez, ser selva.
¿Qué importa así o de otro modo?
Bebiendo sol y salitre en alto mástil de barco
o en presidio.
Me da igual.
Donde quiera estoy yo.

A salvo.

 

La pájara pinta

Pájara pinta,
jarapintada,
limoniverde,
alimonada.

Ramiflorida,
picoriflama,
rama en el pico,
flor en la rama.

Pájara pinta,
pintarapaja,
baja del verde,
del limón baja.

 

Instante

Luna lunera,
sol resolero,
panal de cera
del colmenero;
la enredadera
del jardinero
y una jilguera
con su jilguero.

 

Doña iguana

Por la mañana,
girandolilla,
va Doña Iguana
con su sombrilla,
giradorola,
puesta en la cola.
Señora Iguana
de Varadero,
girandolana,
girandosoles,
con un sombrero
de caracoles.
Con una saya,
girandolaya,
de espuma fina;
con su abanico,
girandolina,
verde perico.
Girandulera,
si te doy piña,
dame una pera.
Girandochuela,
para una niña
que va a la escuela.
Una manzana,
girandolana,
y una ciruela.

 

Despedida

Yo me llevo mi amor, mi desvarío.

lo que está ya a mi ser incorporado
mi caricia en tu párpado cerrado,
el roce de tu pecho junto al mío.

Me llevo una nostalgia como un río
manándome incesante del costado.

Al pobre corazón enamorado
le es duro retornar a su vacío.

Por haber compartido la locura
que floreciera en mi como una rosa,
aunque ya nunca junto a mi las vea,

benditas sean tu boca y tu ternura,
bendita sea tu carne vigorosa,
tu suave comprensión, bendita sea.

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