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Literatura cubana contemporánea

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Diálogo con Pedro Juan Gutiérrez

Cita en la azotea del Rey de La Habana (II)

Recién llegado desde España, capturamos al autor de Animal tropical y accedió a darnos esta exclusiva. Por su extensión la publicamos en dos partes

6. REY FILÓSOFO DEL LADO OSCURO

Me pongo serio y elijo lanzarle una bola de rompimiento:

—He escuchado un par de declaraciones tuyas que me resultan sorprendentes. Una es que afirmes no estar influenciado por el “realismo sucio” norteamericano y que no te gusta la etiqueta de “Bukowski tropical”. A pesar de que tus libros fueron muy beneficiados por esa estrategia de mercado. La otra es de tu intervención en el espacio “Páginas salvadas”, de Casa de las Américas, en octubre de 2010, cuando dijiste que te sentías cercano al colombiano Fernando Vallejo y al mexicano Guillermo Arriaga, dentro de la tradición latinoamericana de la “literatura de la violencia”. ¿Cómo llegaste a esta otra visión sobre la fuente de tu obra literaria?

—Mira, aquí no estamos en eso, porque en Cuba no se hace promoción ni nada… Pero en España, que se publica tantísimo, solamente el año pasado fueron ¡76 000 títulos!, entonces imagínate tú, ellos tienen que buscar recursos para vender y siempre te comparan con alguien, que si el “Henry Miller no sé que cosa”, que si el “Bukowski tropical”… y a mí ese invento no me gusta.

“Sí he leído a Raymond Carver, a Charles Bukowski, a Richard Ford, todos los supuestos ‘realistas sucios’, pero eso fue después de hacer la Trilogía sucia, por las ediciones de esos autores que me ha regalado Anagrama”.

—Entonces, ¿cuáles son los escritores que realmente te inspiraron?

—Sí había leído mucho a Horacio Quiroga, un autor tan trágico. Y La virgen de los sicarios de Fernando Vallejo, por ejemplo. A otros como Carlos Montenegro y Hombres sin mujer. Pienso también en Boarding home de Guillermo Rosales, que no la han leído muchos en Cuba, pero es una novela importantísima. Hay toda una literatura de la violencia en América, están las llamadas “novelas de la tierra” como Doña Bárbara

“Pero los críticos no le han prestado mucha atención, creo yo, a este ángulo y se han ido por otras etiquetas: el ‘realismo mágico’ de García Márquez, ‘lo real maravilloso’ de Carpentier, cuando hay una tradición que habla de la brutalidad, el salvajismo, la violencia en la realidad latinoamericana…”

De pronto a PJG le brota una actitud de Rey Filósofo:

—Esa violencia es parte de la vida. El ser humano tiene un lado oscuro y un lado luminoso. Y por lo regular ese lado luminoso no sirve para la literatura. Porque la literatura es conflicto, es antagonismo, es problema. Son los obstáculos los que nos hacen avanzar en la vida. Y eso mismo es lo que hace avanzar dramatúrgicamente un texto literario. Luego, el lado oscuro es el interesante para la literatura. Ese lado furioso, violento, que puede dominar a las personas y llevarla a extremos, hasta la muerte, es lo que me interesa a la hora de escribir…

—Pero en tus libros… —lo interrumpo—…esto no se refleja desde una indagación ontológica o psicológica sino a manera de reacciones de los individuos ante su realidad…

—A mí lo que me gusta es contar historias y como yo provengo del periodismo, lo que aprendí es a ahorrar tiempo y espacio. No estoy acostumbrado a la abstracción. Y en la ficción hago lo mismo que en el periodismo: no me pongo a filosofar, sólo cuento lo que pasa y espero por la complicidad de un lector que aporte sus reflexiones. Yo depuro mucho lo que escribo, elimino todo lo pedagógico, lo circunstancial, los excesos filosóficos, sólo me gusta dejar lo medular… De paso aprovecho para decirte algo…

Ahora PJG argumenta que en Cuba estamos demasiado marcados por Carpentier y Lezama. Como si fueran dioses. Dice que también él disfruta mucho leerlos, que son maravillosos, pero que le parece absurdo intentar repetirlos y tomarlos como modelo.

—Lezama vivió en Trocadero, en medio del barrio de las putas, pero él viraba la cara y se encerraba a leer y a escribir de griegos y romanos —alega—. Mientras que yo lo que hacía es salir a la calle, a beber y compartir con los chulos y las putas, y después me ponía a escribir sobre ellos. Son dos formas muy distintas de enfrentar la vida y la literatura.

—Por eso aquí, con Lezama y Carpentier como paradigmas, si se confronta con ellos la obra de Pedro Juan… —digo.

—Claro, todo el mundo piensa que hay que escribir como ellos. Eso hace la vida difícil a los escritores que crean algo diferente.

7. COMO DICE EL POETA

Además de Lezama y Carpentier, menciona PJG a un tercer escritor cubano que considera extraordinario: Eliseo Diego.

—Es una pena que internacionalmente no se le reconozca tanto, porque él fue poeta y actualmente la poesía tiene escasa difusión.

El propio PJG me ha dado el pie para preguntarle de una faceta suya menos conocida:

—Tú que eres poeta también… ¿Ha contribuido el éxito de las novelas a que se abra camino tu obra poética?

— ¡Para nada! Lo he intentado mucho en España, pero ahí es dificilísimo hoy publicar poesía. Además de que mis poemas resultan muy chocantes para los gustos de allí, formados por la larga tradición de la poesía hispanoamericana, que viene desde el Siglo de Oro, en la exquisitez del idioma.

De todos modos, PJG sigue insistiendo. Hizo una selección de su poesía escrita entre 1994 y 2011 y la reunió en siete libros.

—Algunos he podido publicarlos en pequeñas ediciones, como esa que te regalé (es Morir en París, editado por la Embajada de España en Cuba), y otros que han salido en Canadá, Argentina…

—¿Y en Cuba nada?

—La Editorial Matanzas me sacó Lulú la perdida. Ahí mismo entregué una compilación de 250 páginas y estoy esperando a que Alfredo Zaldívar acabe de decirme para cuándo entrará en plan, si para el año que viene, o el de más arriba…

Mi siguiente pregunta es casi de rigor, un lugar común:

—¿Cómo conviven en ti el poeta y el narrador?

—Imagínate que yo llegué de España hace doce días y ya he escrito ocho poemas. Ayer mismo hice dos… La poesía es algo que para mí no tiene explicación. A veces salgo ahí (señala hacia la azotea) y mirando al mar me surge un poema, que luego lo voy puliendo… La poesía es la libertad total. Como no la escribo pensando en publicarla, es sólo para mí. Y para los cuatro gatos a los que regalo mis libros de poesía cuando salen, aunque no sé si la leerán o no. Pero me siento muy bien haciéndola… Dice Rafael Acosta, en un ensayo que introducirá la selección que saldrá por Matanzas, que mi poesía es mejor que mi narrativa.

—Esperemos entonces por ese momento en que el lector cubano pueda conocer tu poesía.

—Sí, a mí me hace mucha ilusión.

PJG no vive en el pasado ni se encierra en odios y rencores. Pero tampoco se extasía en el futuro y la posteridad. “Esta es mi época —dice—. Y yo quisiera ver no sólo mi poesía, sino toda mi obra publicada en Cuba, no me conformo con que ya esté publicada en otros países.”

8. LISTA DE ANIMAL TROPICAL

—Siguiendo en este tema del publicar dentro y fuera, quiero hacerte una de las preguntas que ya me respondió Leonardo Padura. Voy a apoyarme en lo que expresaste en 2004 al diario español El País, cuando dijiste que hay “muy buenos escritores cubanos dentro y fuera de la isla”. Sin embargo, no son tantos los afortunados como tú, que han podido entrar a los grandes circuitos editoriales en los últimos tiempos. ¿Por qué crees que esta sucediendo esto?

—Antes que yo, Padura, y otros pocos en los 90, lo logró Carpentier, y Lezama cuando lo descubrió Cortázar. Y Cabrera Infante ya estando en Londres… Yo creo que si es buena literatura, y perdona si me incluyo yo, es más fácil que llegue a las grandes editoriales. Para mí es un lujo tener siete libros publicados en Anagrama, una editorial de prestigio. Como lo de Padura con Tusquets… Ahora, si me preguntas qué está pasando…

PJG repasa el mundo editorial de hoy. Señala tres categorías: las que pagan muchísimo como Planeta y Plaza & Janés, muy comerciales, que publican la literatura que más vende y no la que sea buena; las medianas, como Anagrama, más preocupadas por buscar el talento literario; y las pequeñas, que ni venden ni pagan ni nada, y que van ahí, sobreviviendo…

—Por suerte a mí no me tocaron estas últimas —dice PJG y agrega: —Pero es un fenómeno un poco inexplicable ese de por qué unos sí y otros no… Lo que sí puede decirte es que hoy el mercado editorial está sobresaturado. Porque fue creciendo año tras año, era un gran negocio, un libro cuesta producirlo uno o dos euros, se le pagaba un poquito al escritor, se vendía luego en veinte euros… Los editores son hombres de negocios, no intelectuales ni un carajo…

—¿Y qué pasa con los escritores cubanos que están aquí adentro, por qué no se les reconoce? —insisto.

—Hay que tener un agente literario, alguien que tenga buenos contactos y se mueva para promoverte. También tienes que tener Internet, si no tienes email estás aislado, tienes que comunicarte con el mundo, con editores de España, Argentina, México… A no ser que te conformes con seguir escribiendo y guardando en una gaveta.

—Pero no solamente les cuesta trabajo a los escritores cubanos publicar en el exterior, también les resulta difícil estar al tanto de la literatura que se está haciendo en el mundo…

Leonardo Padura ya nos dio una lista de libros que recomendaba leer y no se encuentran en las librerías cubanas. Creo llegado el momento de pedir a PJG que haga lo mismo. No movido por la frivolidad de ofrecer una listica más. Sino porque considero que quién mejor que otro escritor para orientar a sus colegas escritores (y a los lectores en general) y ayudar en la promoción de las buenas lecturas.

—En mi lista personal hay unos cuantos escritores norteamericanos, lo que se explica por una ruptura de más de cincuenta años, que nos ha alejado de esa literatura… “Ya hablamos antes de Raymond Carver (1) y aunque yo diga que mi literatura nada tiene que ver con la de él, sí lo recomiendo porque es un escritor interesantísimo. Y sigo con los norteamericanos:

2) Philip Roth.

3) Grace Paley, fallecida hace poco. Solamente publicó tres libros de cuentos y mucha poesía, pero es muy buena.

4) Los otros realistas sucios: Richard Ford y el propio Bukowski con La máquina de follar.

5) Por esa línea está Allen Ginsberg, que si no lo lees no vas a entender mucho de poesía moderna. Y la novela En el camino de Jack Kerouac.

Estos libros deberían sacarse aquí, aunque sea en ediciones piratas, como hacen los países pobres, sin pedirle permiso a nadie y al carajo…

6) Un norteamericano más, fundamental: John Cheever.

Y voy ahora con un mexicano, Guillermo Arriaga (7), en Cuba conocido por los guiones de películas como Amores perros. Pero es también narrador y de él propongo Los búfalos de la noche.

7) El francés Michel Houllebecq, autor de novelas que han traído mucho escándalo. Recuerdo estos títulos: Las partículas elementales y Plataforma.

8 ) Enrique Vila-Matas, español. Varios de sus libros, especialmente Dublinesca.

9) Wendy Guerra. Sí, porque creo que su novela Todos se van es buena y debía publicarse aquí.

Y cierro con un libro que te nombré hace un rato: Boarding home de Guillermo Rosales (10).”

9. EL INSACIABLE HOMBRE CONTEMPORÁNEO

—Ahora unas preguntas que tienen que ver con el contexto que vives, para el PJG renombrado como “Rey de Centro Habana”… Primero, ¿qué de La Habana de hoy mismo no quisieras que desapareciera jamás, que sobreviviera a una catástrofe de cualquier tipo?

—La gente. Eso es lo más importante, la gente, que es maravillosa. Los cubanos somos tan conversadores, tan pícaros, tan juguetones… Cuando me preguntan por qué tanto sexo en mis libros, digo que los cubanos somos así.

—Y lo contrario, ¿qué le gustaría ver borrado de golpe, que ya no existiera más?

—La miseria. Es deprimente ver a la gente pasando tanto trabajo. Eso me duele en el fondo de mi alma. También quisiera ver una Habana más limpia, más iluminada.

PJG abre las manos y las pone cerca de su pecho. Parece un gesto sincero y conmovido. Presiento que debo enrumbarme ya hacia el final del interrogatorio.

—Me gustaría cerrar trazando un arco entre la evocación del año 2000 con la que comenzamos y la actualidad. Por aquella fecha dijiste: “Yo entiendo la literatura como un acto de reflexión, de análisis, de exploración en la vida, y de sinceridad”. Transcurrido el tiempo, con la llegada del éxito, nuevas vivencias después que has recorrido el mundo, ¿sigue esa convicción intacta o se ha modificado? ¿Qué es la literatura para PJG a la altura del 2011?

—Sigo pensando de la misma manera. La literatura es un ejercicio de pensamiento. Sólo que esa reflexión tiene que hacerse de manera amena, sin machacar al lector…

“A veces, cuando veo que hoy se publican tantos libros, pienso que la literatura va a desaparecer justamente por ese exceso. Pero luego me digo que no, todo lo contrario, porque la gente va a seguir reflexionando sobre la vida y necesitando llevar eso al papel. Y aunque desaparezca el libro de papel seguirá en el formato digital, porque la gente sigue necesitando contar historias o que se las cuenten.

“Te voy a decir algo más, en lo que estuve pensando por estos días, reorganizando mi biblioteca… ¿Quién lee hoy a Balzac, Dostoievski, Flaubert? Casi nadie, si acaso los que estamos en esto profesionalmente, como tú y como yo. Nadie se dispara hoy al Quijote completo. Entonces, ¿a quién quiere leer la gente? A John Cheever, a Philip Roth, a Padura y esos otros escritores que hemos mencionado. Si tienen el gusto empalagoso se meten a Isabel Allende. Lo que quiere la gente es leer a los autores contemporáneos, porque desean saber precisamente qué están pensando y cómo están viviendo sus contemporáneos.”

10. CARNE DE PEDRO

—Ya para terminar, un dardo hacia la intimidad… ¿Se sigue pareciendo el Pedro Juan de 61 años al animal tropical y maldito de sus inicios como escritor o se ha dejado alcanzar por la melancolía de los viejos leones?

—Estoy ahora mucho más tranquilo. Trato de llenar mi corazón de amor y compasión por mí mismo y por lo demás, aunque al mismo tiempo de fuerza y coraje. Incrementando la rabia, la agresividad y la locura dentro de ti, lo único que haces es autodestruirte. No vale la pena vivir así, si hubiera seguido siendo el mismo Pedro Juan ya no existiría. He aprendido a controlar los demonios dentro de mí.

—Supongo que dejes los demonios para el momento de hacer literatura… ¿Estás escribiendo algo ahora?

—Por lo pronto mucha poesía. Y tengo en proyecto un par de novelas que hace años vengo masticando dentro de mí… Recuerdo a Carpentier diciendo en una entrevista que los libros salen de dos maneras: o los escribes “a como salga”, o los preparas minuciosamente. Dijo que escribió Ecue-yamba-o “a como salga” y se arrepentía de eso, en los siguientes trabajó meticulosamente. Pero yo cualquier día de estos me siento a escribir mis novelas, así un poco a lo loco, a ver qué sale de ahí…

—Y no te sientes obligado a escribir por un asunto, digamos, económico…

—No, vivo holgadamente, me puedo demorar tres o cuatro años, tomarme mi tiempo.

Se me acabaron las preguntas pero está pendiente la sesión fotográfica. Regresamos a la azotea, PJG posa, Leo elige los encuadres. El rostro del Rey de La Habana se torna singularmente ambiguo ante la cámara. Sus pómulos salientes y el ceño fruncido le otorgan un aspecto de pensador. Que se aligera por el contraste con la media sonrisa, picarona, irreverente.

A grabadora apagada, off the record, converso otro rato con este Animal Tropical de 2011. Tan sereno que me cuesta creer que tengo delante la misma persona que conocí hace una década. Me conversa de entrevistas anteriores. Sobre algunas malas experiencias, con periodistas extranjeros que trataron de manipular políticamente su figura.

Leo sigue ensimismado detrás del lente. Imagino que haciendo fotos bellísimas. Si uno se coloca junto al muro que protege de la caída de ocho pisos hasta el concreto de la calle, la vista es realmente extraordinaria. A mano derecha, las hermosas ruinas de La Habana. Vestigios de la ciudad que visitó Graham Greene, según PJG, en 1955. Una Pompeya al aire libre y sin muchos retoques de futuro, pienso. Y a mano izquierda queda el mar azul. Democrático y abierto.

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Sobre el autor

  • Rafael Grillo

    . (La Habana, 1970). Escritor y periodista.. Jefe de Redacción de la revista El Caimán Barbudo y fundador de la web Isliada. Ha publicado Ecos en el laberinto (ensayo, Editorial Extramuros, La Habana, 2005), Las armas y el oficio (periodismo literario, Editorial Capiro, Santa Clara, 2009), Asesinos ilustrados (novela, Editorial Extramuros, 2010), Historias del ABECEDARIO (novela, Editora Abril, 2010) y La revancha de Sísifo (ensayo, Editorial Unicornio, 2010). Como antologador ha publicado el volumen de cuentos Isla en negro. Historias de crimen y enigma (Editora Abril, 2015), El martillo y la hoz y otros cuentos (Ediciones Reina del Mar, 2015) e Isla en rojo. Historias cubanas de vampiros y otras criaturas letales (Editora Abril, 2016); así como estuvo encargado de la sección cubana en [email protected] [email protected] caníbales Volumen 3. Antología del microcuento del Caribe hispano (Editoriales Isla Negra, Puerto Rico; Búho, R. Dominicana; y Unión, Cuba). Incluido también en numerosos libros colectivos, como Los rostros de Padura (Edit. Extramuros, 2015) y Confesiones. El nuevo cuento policial cubano (cuentos, Ediciones UNIÓN, 2011), entre otros. Ha obtenido: Premio de Ensayo José Antonio Echeverría 2004; Premio de Poesía Luisa Pérez de Zambrana 2004; Premio Jorge Ricardo Massetti de Periodismo Internacional en 2006 y 2007; Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara 2008 en Periodismo Literario; Premio de novela Luis Rogelio Nogueras 2009. Por la web Isliada recibió en 2013 el Premio Cubarte al Mejor Portal de Cultura. Miembro de la UNEAC y de la UPEC. Imparte clases a alumnos de Periodismo en la Universidad de La Habana. Cursa la Maestría en Comunicación Social.